Las chicas del chongo extrañan al muertito

El muerto al hoyo y el vivo al baile. Un viejo adagio que en parte se cumple, aunque en el night club ‘La Pollera’ reine la pena por la ausencia de uno de los chongueros favoritos.

En ese lugar donde se llega en busca de diversión, hasta hoy se siente el dolor de haber perdido a “un gran cliente”, como cuentan la ‘chicas’ que allí laboran. Unas dicen que lo extrañan porque “era chévere”; otras, porque se preocupaba por ellas y “nos brindaba comida”; y unas más porque “era muy risueño y juguetón”.

Motivos hay de sobra para recordar a Wilson Gilberto Vera Cantos, porque el día menos esperado se les fue. El pasado fin de semana, luego de salir de ‘La Pollera’, donde había pasado unas 3 horas de diversión, el hombre se ahogó tras caer accidentalmente a un canal de riego de la vía que conduce al recinto Yurima, del cantón Salitre, en Guayas.

Wilson Gilberto Vera Cantos llegaba al sitio los lunes y sábado, infaltablemente, y uno que otro día de la semana, de vez en cuando. “Un cliente como él, pocos”, dice la santodomingueña Carlita (nombre protegido), de 25 años y quien desde hace más de una década trabaja en dicho sitio, ubicado en el sector conocido como la T de Salitre.

Sentada en una de las sillas de la puerta de ingreso de este conocido centro de diversión, Carlita confiesa que Wilson fue su gran amigo desde hace 8 años. “Aquí en nuestro local nunca tuvo problemas con nadie, se tomaba sus cervezas muy educadamente y siempre que venía hacía más amigos”.

Era como de la familia en el chongo

“Lo que más recuerdo de él es cómo se despidió el pasado sábado, con un beso en la mejilla, y me dijo ‘en cualquier rato nos vemos’ y salió del local. Era como si le anunciara que no nos veríamos más”, agrega Jessenia, de 23 años y oriunda de Manabí.

Mientras las lágrimas le estropean su maquillaje, agrega que “Wilson fue una linda persona, le gustaba tratar muy bien a las chicas, nos cogía la mano, era juguetón, cariñoso y nos preguntaba si ya nos habíamos servido los alimentos, y si no lo habíamos hecho nos enviaba a comprar comida”.

Es que “aquí conoció a muchas chicas, era chévere y muy buena gente; aquí lo considerábamos mucho por su don de persona”, agrega como comentario Carlita.

Y para Patty también resultó difícil. “Un luto total, ya que era como de la familia: los sábados y lunes, especialmente, frecuentaba nuestro loca. Casi me infarto cuando observé que sus amigos de Los Quemados (un recinto salitreño) ingresaban el ataúd al night club”, asegura la mujer. En ese lugar el cuerpo fue velado un par de horas.

En tanto que Ufredo Briones Villamar, de 52 años y propietario del populoso night club de la T de Daule, precisa que “Vera fue un gran cliente” y que todos los fines de semanas asistía a su local. “Nunca hizo problemas con nadie, tenía demasiados amigos y todo el mundo lo respetaba”, sentencia.

Fuente: Diario Extra, 1er Impacto

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