La verdad sobre los ’arrimones’ en el bus

Para ’Kerly’ y ’Mishelle’ (nombres protegidos) es normal toparse con acosadores sexuales en la ciudad. Ellas aciertan que en ningún rincón están a salvo de los ’piropos’ obscenos, mucho menos en el transporte público. Ya sea en el bus o en la Metrovía, la mayoría de las mujeres son víctimas del ’cuerpeo’ o ’arrimón’ por parte de hombres a los que ellas denominan ’morbosos’.

“Los arrimones ocurren cuando los buses van llenos y justamente en las horas pico. Los hombres siempre aprovechan cuando salimos de la Universidad para ponerse atrás de nosotras y conforme el bus se mueve, ellos también lo hacen”, cuenta ’Kerly’, quien aclara que ha sido víctima del acoso sexual en reiteradas ocasiones.

Está claro que cuando ocurre este acercamiento las mujeres son las más vulnerables. Para ellas, los hombres son los que más lo disfrutan, pero para el psicólogo clínico Daniel Palomeque, esto sucede por tres razones: “una conducta psicológica, un movimiento involuntario o como arma de robo”.

“Cuando un hombre busca rozar sus partes íntimas detrás de una mujer se debe a un patrón psicológico que ha afectado al caballero en su comportamiento y forma de actuar. Esto puede ser por satisfacción carnal o lujuria. Los arrimones entran en la categoría de masturbación, que no es mala hacerla en la intimidad, pero cuando se transgrede la honra de otra persona es considerada acoso”, explica Palomeque.

La ’excitación por el peligro’ lleva a los hombres a llenar sus deseos ’morbosos’ de acercarse a una mujer que no sabe lo que está pasando. “Muchas veces los hombres maquinan para llevar a cabo este delito. Ellos planifican la hora conveniente para subirse a los buses y esperan que estos estén repletos para saciar sus ansias. Se puede decir que estos comportamientos son el resultado de una enfermedad llamada froteurismo”, detalla el experto.

Además del froteurismo (excitación sexual mediante el frote de genitales), estos ’arrimones’ tienden a ser involuntarios. “Muchas veces si he sentido el miembro de los hombres cuando el bus o la Metrovía van llenos. Es inevitable sentir el roce de las personas pero entiendo que es por la aglomeración que se forma en el medio de transporte”, comenta ’Mishelle’, quien toma bus todos los días para ir a un centro de estudios.

Sin embargo, muchos hombres utilizan estos ’arrimones’ para amedrentar a las mujeres. “En este caso, el acoso —a más de ser sexual— es un abuso a la integridad que deja petrificada a las mujeres con el objetivo de robarles”, dice el psicólogo.

La verdad sobre los ’arrimones’ en el bus

Asimismo, como hay motivos para que existan los acercamientos sexuales en los transportes públicos, la también psicóloga clínica, María de Lourdes Coronel, explica que hay razones por las que las mujeres se dejan ’arrimar’. “Hay ciertas mujeres que se dejan arrimar por complejo y vergüenza. Complejo porque muchas veces desean sentir el roce del miembro del hombre y se hacen las que no les gusta. Otras se dejan ’cuerpear’ por vergüenza al que dirán de los demás pasajeros. Y en última instancia, están las que les gusta por deporte”, describe.

La experta aclara que las féminas por lo general sienten repudio ante está situación, pero puede haber algunas que lo disfrutan. “Cuando era estudiante muchas veces me rozaron en el bus. La primera vez fue fatal pero después ya lo vi normal porque me gustaba. Muchas de nosotras tenemos varios fetiches o deseos eróticos donde es normal dejarse rozar por el hombre.”, confiesa la psicóloga, quien además acierta, que en la actualidad muchas mujeres usan esto para delinquir.

No obstante, la Dra. manifiesta que las jóvenes son muy accesibles para hablar sobre estos temas. “En mis años como psicóloga he visto muchos casos de acoso sexual por este delito y las chicas presentantraumas mentales, pero estas mismas mujeres asisten a fiestas de reguetón, donde la fricción entre el hombre y ellas produce un froteurismo”, expresa Coronel.

“Al igual que los chicos disfrutan, las mujeres sienten el mismo placer. Siempre nosotras somos lo vulnerable o el objeto del acoso, porque en síntesis, la sociedad machista ha inculcado esto durante años. Las mujeres también podemos acosar sexualmente y más que los hombres”, sentencia la experta.

¿Qué pasa cuando las mujeres denuncian el acoso?

Para el abogado Ricardo Vera, la denuncia casi nunca se efectúa porque en el proceso no hay pruebas que describan que hubo un delito de acoso sexual. “Lo primero que hacen las jóvenes valientes es decirles al guardia, en el caso de Metrovía, que aprehendan al acosador. Ellos son llevadas a la Fiscalía para que se abra un proceso pero al no existir evidencias, todo se margina”, explica.

De tal manera, dice Vera, que la única forma para que la denuncia pueda ser tramitada es que el hombre haya eyaculado sobre ella para poder presentar una prueba fehaciente y acusarlo como acosador.

Según el Código Orgánico Integral Penal (COIP), en su artículo 170 reza que “la persona que, en contra de la voluntad de otra, ejecute sobre ella o la obligue a ejecutar sobre sí misma u otra persona, un acto de naturaleza sexual, sin que exista penetración o acceso carnal, será sancionada con pena privativa de libertad de tres a cinco años”. .

Fuente: Diario El Extra, 1er Impacto

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