¡Lloró, se desmayó, pero igual quedó preso!

En camilla, con supuestos problemas de salud y con destino al hospital León Becerra de Milagro, Marcos Manuel Espinoza Carbo fue sacado de la Unidad Judicial con ayuda de paramédicos del Cuerpo de Bomberos.

Minutos antes, en los pasillos y alrededores del juzgado, se escuchaban gritos y lamentaciones del hombre de 36 años, a quien se le estaba realizando la audiencia de calificación de flagrancia por el delito de femicidio en contra de su expareja, María Teresa Uriarte Bastidas. Sin embargo, de nada le sirvieron sus lágrimas, pues la jueza Gisella Paredes le ordenó prisión preventiva.

De los seis hijos de quien murió a consecuencia de los golpes recibidos por el procesado la noche del domingo en su casa, en el cantón Simón Bolívar, cinco son mayores de edad y han decidido no presentar denuncia alguna en la Fiscalía.

No obstante, dado a que dos sobrinos de la extinta lo persiguieron y capturaron en Milagro con ayuda de la Policía, se inició un proceso investigativo de oficio y el fiscal Cesar Trujillo, aunque no quiso dar declaraciones, solicitó la prisión preventiva.

Durante la diligencia que se realizó poco antes de las ocho de la noche del lunes, familiares de la víctima estuvieron presentes para asegurarse de que el proceso continúe su curso. Entre ellas estaba Amanda Pimbo, quien mostró su descontento a ser impedida de presenciar la audiencia.

¡Lloró, se desmayó, pero igual quedó preso!

Además, sobre el supuesto estado de salud del procesado, dijo que se trataba de una distracción. “Ahí adentro su abogado le dijo algo al oído y él empezó a llorar de la nada”, comentó la sobrina de quien fue sepultada la tarde de ayer en el cantón Simón Bolívar.

“Los hijos no quieren poner denuncia, lo van a dejar todo en manos de Dios. Pero así como existe la justicia divina, también hay la justicia terrenal y nosotros no queremos venganza, solo queremos que se haga justicia”, enfatizó, agregando que el protocolo de autopsia reveló que el cuerpo de María Teresa tenía edema cerebral, edema pulmonar, fractura de costillas y traumatismos de nervios.

El velatorio de quien deja a un niño de 8 años en la orfandad, procreado con quien se convirtió en su verdugo, se desarrolló en la vía principal de acceso a Simón Bolívar. Leoncio Bazán, amigo de más de treinta años de la víctima, lamentó las consecuencias de las agresiones recibidas por parte de Espinoza Carbo.

Llevaban un año separados

¡Lloró, se desmayó, pero igual quedó preso!

La relación sentimental de más de diez años, llegó a su fin cuando María Teresa decidió alejarse de quien la maltrataba frecuentemente física y verbalmente. La separación fue hace un año aproximadamente, pero el contacto esporádico continuaba por el niño de 8 años que habían procreado y que, según los deudos, habría presenciado la golpiza letal la noche del domingo.

Ahora el menor que lleva el mismo nombre de su padre, quedará bajo el cuidado de sus hermanos maternos, quienes por su creencia religiosa, prefieren no seguir los procedimientos legales.

Tiene procesos por estafa

Una vez que el nombre de Marcos Manuel Espinoza Carbo se hizo público por el delito cometido, salió a la luz pública un proceso por estafa en su contra. El sargento de la Comisión de Tránsito, Jony Camino Paredes, lo tiene denunciado por haberlo perjudicado con dos mil dólares por la venta de un carro que no era de su propiedad.

“Me vendió un carro que él había alquilado a otra persona y el dueño apareció a reclamarlo y tuve que devolverlo. Desde entonces lo tengo denunciado y ahora que está preso, voy a seguir mi proceso”, indicó el uniformado, resaltando que así como él, hay muchas personas más que han sido perjudicadas por quien es conocido como “el tramitador”.

Fuente: Diario Extra, 1er Impacto

Médico que reusaba jeringas contagió de VIH a 900 niños

Un médico paquistaní fue acusado de negligencia médica luego de que se descubriera que al menos unos 900 niños que fueron a su consulta están contagiados con VIH.

El foco de infección se habría dado como consecuencia de la falta de higiene del doctor Muzaffar Ghanghro quien reusaba las jeringas entre sus pacientes.

El médico considerado uno de los más baratos de la localidad de la ciudad de Ratodero, en Pakistán, cobraba 16 rupias pakistaníes por visita, el equivalente a 10 centavos de dólar, sin embargo, sus servicios resultaron carísimos tras el contagio masivo de los menores.

Según reporta The New York Times, un padre de familia, Imtiaz Jalbani, denunció que durante una consulta de uno de sus hijos con Ghanghro, el galeno buscó una aguja usada en un bote de basura para atender al niño de seis años.

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Médico que reusaba jeringas contagió de VIH a 900 niños

Poco después, el menor fue diagnosticado con VIH. El hombre aseguró que de sus seis hijos atendidos por el especialista, cuatro dieron positivo por VIH, mientras que los dos más pequeños murieron.

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No obstante, el pediatra defendió su inocencia y, como aún no ha sido sentenciado, sigue dando consulta en un hospital público a las afueras de la ciudad.

Las autoridades temen que los 900 niños no sean las únicas víctimas, pues se cree que aparte del consultorio del doctor existan otras fuente del brote de VIH en esa región paquistaní.

Lo lamentable es que muchos de los pequeños infectados son rechazados por sus compañeros de escuela y por sus amigos.

Fuente: Diario Extra, 1er Impacto

Después de jugar fútbol fue aplastado por un camión

“¡Por qué tuvo que pasar esto, Diosito ayúdame!”, gritaba Manuel Meza, en medio del dolor, al ver a su compañero, Carlos Zertén, desangrado en la carretera. Ellos iban en una bicicleta rumbo a su casa, después de ‘pelotear’ en una cancha de Huaquillas, provincia de El Oro. En ese momento, de repente, un camión los atropelló.

A Zertén, de nacionalidad peruana, las llantas le pasaron por encima, mientras que a Meza lo hizo caer aparatosamente al pavimento. Él no se podía parar por las fracturas que tenía en su pierna, pero gritaba al ver que su amigo se estaba muriendo.

El accidente ocurrió alrededor de las 20:00 del jueves 24 de octubre. Los paramédicos que arribaron al sitio comprobaron que el ciudadano extranjero aún tenía signos vitales.

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De inmediato lo subieron y trasladaron al hospital de la localidad pero, en el trayecto, murió. Meza también fue trasladado al hospital, por las lesiones sufridas en sus extremidades superiores e inferiores.

Según testigos, ambos jóvenes, de 17 años de edad, se dedicaban al fútbol. “Al parecer los dos jóvenes regresaban de entrenar en la cancha de la ciudadela Las Américas, a bordo de una bicicleta que era conducida por Zertén y, al llegar a la intersección de las calles Tungurahua y Av. Hualtaco, frente al centro comercial, no se percataron de la presencia del vehículo”, explicó Marco Pérez, quien fue testigo del accidente.

Después de jugar fútbol fue aplastado por un camión

La bicicleta quedó completamente destruida. Según los moradores del sector, la desesperación se apoderó de ellos al ver agonizar al peruano, pues la ambulancia habría tardado.

El occiso estaba tirado en el pavimento en medio de un charco de sangre, que derramó por la abertura que tenía en su cabeza.

Cráneo destrozado

Según el reporte clínico, a Zertén lo iban a intervenir, a consecuencia de la hemorragia en su cráneo, pero no pudieron hacer nada. Alrededor de las 20:30, un médico comunicó la noticia fatal a los familiares que llegaron de la población de Aguas Verdes (Perú), de donde era oriundo.

Agentes del Sistema de Investigación de Accidentes de Tránsito (SIAT) y la Policía Judicial investigan el accidente. Para ello levantaron indicios en el sitio y recogieron videos de seguridad que captaron momentos del accidente.

La mañana este viernes sus familiares esperaban su cuerpo para llevarlo a Aguas Verdes, donde lo velarán. Se conoció también que el conductor del camión huyó del sitio.

Fuente: Diario Extra, 1er Impacto

¡Se estampó contra un bus tras salir del chongo!

Patricio Elías Díaz Alcívar, de 44 años, dejó de existir la noche de este 24 de octubre a consecuencia de un accidente de tránsito que se registró cerca del ingreso al parqueadero de los buses, de la Terminal Terrestre de Babahoyo, Los Ríos.

Según un compañero de trabajo de Díaz, este jueves ambos decidieron culminar la jornada laboral a las 15:00 para luego ir juntos a beber en la zona rosa del cantón Babahoyo, ubicada en la vía a Jujan.

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“Estábamos vacilando en El Mango (prostíbulo) hasta que dijo ‘mañana nos vemos para terminar una obra’. Yo me quedé conversando con un amigo y después me di cuenta que ya no estaba la moto ni el casco”, comentó.

Pero mientras retornaba a casa, ‘Pato’, como le decían sus amigos, se impactó de frente contra un bus de la cooperativa Cevallos que se disponía a ingresar a los andenes de la terminal terrestre. El choque frontal hizo que el motorizado cayera inconsciente sobre el pavimento. Luego fue llevado al hospital Martín Icaza.

¡Se estampó contra un bus tras salir del chongo!

Moisés Díaz, hermano de la víctima, contó que la última vez que vio a su pariente con vida fue antes que lo ingresaran al quirófano. “Yo firmé la autorización para la intervención a la que debía ser sometido, pero no resistió”, agregó el familiar.

El difunto presentaba severos traumas de cráneo en el área donde se produjo el impacto. Agentes de la Oficina de Investigación de Accidente de Tránsito, confirmaron que el conductor del micro huyó del lugar y ambos vehículos fueron llevados al centro de retención para las investigaciones.

‘Pato’ era el último de ocho hermanos oriundos de Machala en la provincia de El Oro pero radicados en Babahoyo. Tenía más de dos décadas dedicado a realizar trabajos de soldadura y, por su buen desempeño artesanal, era contratado para grandes obras.

El difunto deja dos niñas menores de edad en la orfandad. Sus restos serán velados hasta hoy.

Fuente: Diario Extra, 1er Impacto

Decenas de mujeres se amanecen para realizar la visita conyugal en la ‘Peni’

Carla pinta de rojo sus gruesos labios mientras se mira a través de un pequeño espejo que sacó de una cartera. Son las 07:00 del jueves y la joven, de 21 años, ha dormido un par de horas sobre un estrecho colchón afuera del Centro de Rehabilitación Social de Varones No. 1 de Guayaquil. Saca su maquillaje para seguir ‘guapeándose’ porque a las 10:00 tiene una cita romántica y ardiente con su esposo, una persona privada de la libertad (PPL), en su celda.

Este ‘ritual’ lo repite cada semana desde hace tres años cuando su pareja fue encerrada en la ‘Peni’ por tentativa de asesinato. Se pega el viaje de tres horas desde el cantón La Libertad, provincia de Santa Elena, hasta llegar al kilómetro 16 de la vía a Daule, para cumplir con la visita conyugal.

Ella es la número 15 en el grupo de aproximadamente 50 mujeres que aguardan ingresar al turno de 10:00 a 12:00. A las 07:00, decenas de féminas ya habían recogido sus colchones y abrigos. Todas se acicalaban para ‘encender’ a sus parejas.

“Desde que cayó preso mi esposo, nunca he dejado de venir. Lo amo mucho y por eso me pego el viaje para ‘estar’ (tener sexo) con él. La visita es la mayor felicidad del preso y más aún cuando es conyugal”, dice riéndose la peninsular.

Mientras colorea su rostro, se ajusta el yin azul, Carla recuerda que su vida dio un giro trágico cuando su querido, con quien convivía desde los 12 años, fue detenido. Se hizo cargo del cuidado de su hijo y empezó a trabajar alquilando motos acuáticas en Salinas. Pero por amor lo hace todo y separa un día a la semana (las visitas suelen cambiar de días) para dedicárselo a él.

Por eso, cuando la joven viaja al Puerto Principal, lo hace ‘cargada’ con su mejor maquillaje e intenta llevar la ropa más sexy para lucirla ante su esposo. Pero a veces le ha tocado cambiarse por las restricciones en cuanto a la vestimenta.

“Obvio que voy guapa y bien arreglada para que se alegre más al verme. Intento llevar la ropa más sexy para él, pero a veces los policías no nos dejan pasar vestidas así, pero voy preparada y llevo más ropa. Una tiene que ingeniárselas”, cuenta.

‘Paradito’ es todo

Decenas de mujeres se amanecen para realizar la visita conyugal en la ‘Peni’

Carla confiesa que se pone como una chiquilla nerviosa cuando llega el momento de ingresar a la ‘Peni’. “Cuando lo veo lo primero que hago es darle un beso apasionado para encender la llama del amor”, lanza sin sonrojarse.

Adentro, Carla se pone fogosa y sin importar que las paredes de la celda estén sucias, llenas de garabatos y el mal olor del baño sea insoportable, ella y su esposo le ‘sacan el jugo’ a la visita.

“Lamentablemente adentro no es limpio, pero por lo menos mi esposo limpia para que yo me sienta a gusto y podamos tener relaciones. Por esa razón, en algunas ocasiones lo hacemos parados, porque las camas no son limpias. Incluso los presos cogen ese mal olor a baño sucio y húmedo”, asegura.

Durante las primeras visitas no se sintió bien. A pesar de estar solos en la celda, que comparte con otros 10 PPL, lo hizo con vergüenza, debido a que la puerta de barrotes es cubierta solo con una cortina.

“Dentro de la celda estamos completamente solos, pero las primeras veces tenía miedo de que algún curioso abriera la cortina para vernos, por esa razón también lo hacíamos mirando hacia la cortina”, detalla con una sonrisa.

Cuando están en pleno ‘cuerpeo’, los otros reos se ‘barajan’ hacia el patio.

Aseo afuera de la ‘Peni’

Después de “estar” con su amado, Carla alquila un baño fuera de la ‘Peni’ para asearse. “El agua adentro apesta. Yo prefiero alquilar un baño al frente de la cárcel”.

Y pese a todos los dilemas que ha tenido que afrontar desde que su pareja está encerrado, Carla resiste por amor.

“Lo amo con toda mi vida, porque fue mi primer hombre y es el padre de mi hijo. Aquí voy a seguir firme todas las semanas hasta el día que le toque salir”.

  • Las visitantes aprovechan el tiempo que permanecen en los exteriores de la ‘Peni’ para maquillarse y pintarse las uñas.

Rosa se mudó a Guayaquil

La esmeraldeña Rosa (nombre protegido) tuvo que mudarse a Guayaquil para visitar a su pareja todas las semanas en la ‘Peni’. “Cada viaje significaba un gasto de 60 dólares y estar en un bus por casi 24 horas entre la venida y la ida”, cuenta.

Hace dos años reside en Bastión Popular, noroeste porteño, y a pesar de estar cerca, ella llega a los exteriores del Centro de Rehabilitación Social a las 00:00, el día que le toca la visita conyugal, para ser la primera en la fila. “Lo más importante es ver a mi amor. Así como una tiene necesidades, él que está encerrado también las tiene”, dijo entre risas.

La afodescendiente, de 23 años, cuando arriba al lugar lo primero que hace es colocar su colchón en el piso, tiende una sábana, se acomoda, luego se coloca sus audífonos para evitar el ruido de los vehículos pesados en la vía a Daule, se arropa y duerme. “Me gusta entrar entre las primeras para pasar más tiempo con mi esposo”.

A las 06:30 ya estaba despierta y lista para maquillarse. “Me gusta ir arreglada, porque me gusta que mi pareja me vea linda, aunque adentro con el desenfreno de nuestro amor el maquillaje ya es lo de menos”, menciona manteniendo la sonrisa.

Asegura que el lugar no es adecuado para tener relaciones sexuales por “lo sucio y el mal olor”, pero le gusta pasar un buen momento con su amado.

Por su parte, la guayaquileña Juana, habitante de la cooperativa Carlos Castro II, en el sur, recién llegó a las 05:30, debido a que el bus que pasa por su sector tardó en pasar. “Esta vez no tenía plata para venirme en taxi, por eso tuve que esperar que pasara una buseta. Pero aquí estoy, fiel a mi marido como cada semana”.

Ella arribó arreglada. Con un pantalón azul, una blusa celeste y una chaqueta negra, solo le bastó con maquillarse para estar lista y entrar a la visita conyugal.

“Como no les gusta esperar, lo hacen hasta en los baños”

Geoconda García, del departamento de comunicación del Centro de Rehabilitación Social de Varones, aclaró que como institución no pueden evitar que las personas hagan fila en los exteriores de la ‘Peni’ desde la noche anterior porque dicha área no les corresponde. “Los exteriores no pertenecen a la cárcel. Las veredas pertenecen a la Municipalidad de Guayaquil”.

García también dijo que por esa razón optaron por colocar las vallas de contención, para que no se aglomeren las personas a la hora de entrar. “Este es el único mecanismo que podemos utilizar para el orden. Le hemos indicado que no es necesario que duerman aquí afuera y que por eso posteamos en la entrada de la cárcel los horarios del mes”, mencionó.

Además, García comentó que no es permitido que las personas privadas de la libertad tengan relaciones sexuales en las celdas, porque las comparten con otros reos, para eso existen cuartos de vistas conyugales en el interior del reclusorio.

“No es permitido que tengan relaciones sexuales en las celdas donde viven, pero como hay bastantes presos no les gusta esperar y lo hacen de manera irregular, incluso se meten a los baños, a veces”, indicó.

Fuente: Pichincha Universal, República del Banano