¡Pedía a Dios que resucitara a su hija!

Duermen sobre el piso, aferrados a una colchoneta en la que, hace apenas unos días, gateaba su bebé. Inés (nombre protegido), su esposo y su hermana no pueden siquiera entrar a las habitaciones de la casa sin hundirse en un sentimiento de desolación. La prematura muerte de la nena, de ocho meses, los dejó devastados y, ver sus cosas, solo aviva el dolor.

Era el 27 de diciembre, por la mañana. Inés bañó y alimentó a su hijita y salió de su vivienda, ubicada en el Comité del Pueblo, en el norte de Quito. Ese viernes, debió dejarla en ese centro de cuidado infantil a pocos metros de casa para ir a trabajar.

El reloj marcaba las 09:00 cuando la dejó en brazos de una cuidadora. “Se despidió de mí con la manito”, lamentó la madre. Tres horas y media más tarde, cuando había terminado su jornada laboral, Inés regresó a la guardería para retirar a su niña. Allí, recibió una terrible noticia.

“Salió una de las trabajadoras, me tomó de las manos y me dijo que se había suscitado algo con la bebé, que le habían fallado los signos vitales… Yo me puse nerviosa y me arrodillé en la calle, entonces me hizo entrar para que nadie me viera”, agregó la progenitora.

En un rincón del centro, la joven a la que entregó a su hija, lloraba desconsolada. Horas antes, la niña supuestamente no reaccionaba y había sido trasladada a una casa de salud de Carcelén, en el norte de la urbe. “Me dijo: ‘no te preocupes que ya está en el hospital’”.

A las 12:36, Inés llamó a su hermana y a su compañero de trabajo para comentarles lo ocurrido y se dirigió al lugar. Allí, se encontró con una de las cuidadoras, que portaba la pañalera de la bebé.

Minutos después, estaba en una sala al frente de una doctora. “Me dijo: ‘mire señora, la bebé ingresó sin signos vitales, intenté reanimarla varias veces, su hija falleció’… tardaron mucho en traerla”, recordó.

El hecho

¡Pedía a Dios que resucitara a su hija!

Una de las cosas que más lamenta Inés es que nadie le avisó sobre lo sucedido a tiempo. También cuestiona la reacción que tuvieron en la guardería después del hecho suscitado en el tercer piso de ese inmueble.

Según las primeras investigaciones, la joven, de 19 años, encargada de la bebé –y que actualmente está detenida por el delito de homicidio culposo– esa mañana dejó a la criatura en una hamaca. Supuestamente le había fijado una bufanda para que no cayera. Sin embargo, a su regreso, se encontró con la criatura suspendida.

El protocolo de autopsia refiere que la causa de muerte fue asfixia mecánica por compresión cervical.

“La niña intentó soltarse porque le quedó marcada la manito, pero era bebé, y no pudo”, contó Inés.

Ese viernes de diciembre, la Policía llegó al centro infantil, donde recabó información sobre lo sucedido. Luego fotografió la escena y entrevistó a las personas en el lugar. “No hay consuelo, solo pido justicia. No tengo rencor en mi corazón. Dios es el que juzgará”, añadió.

Lo que más le duele es la “mentira” y el proceder de las trabajadoras del lugar. La niña fue trasladada al hospital –a 20 minutos de la guardería– en una ambulancia de los equipos de emergencia, cuando existe un hospital a pocas cuadras.

Inés tampoco logra entender qué hacía la nena en una hamaca cuando ella tiene su coche en el sitio por si se duerme. “Cuando hicimos el recorrido por el lugar nunca hubo una hamaca… Además ¿por qué esta persona la dejó sola tanto tiempo?”, cuestionó.

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La guardería

Hace poco más de un año, la mujer dejó su natal Valencia, en Venezuela, en busca de un futuro mejor. Tiempo después, y ya instalada en la capital ecuatoriana, su niña llegó al mundo. Durante los primeros meses, Inés asistía a su trabajo con la criatura, pero el 15 de noviembre la inscribió en la guardería. “Tenía referencias de mi sobrinito que estuvo ahí dos años y nunca hubo novedad”, acotó.

Antes de la muerte de la bebé, la progenitora solo una vez debió reclamar una irregularidad en ese centro infantil. “Dos veces tenía un rasguño en la pierna, pedía a la cuidadora que tuviera mayor precaución, precisó.

Al parecer, al momento, la guardería no está recibiendo niños y los encargados posiblemente cierren el espacio. Entretanto, las investigaciones continúan, mientras la madre clama por justicia. “Yo estoy de pie por eso. Para que a nadie más le pase lo mismo”, concluyó.

Fuente: Diario Extra, 1er Impacto

Primera víctima de femicidio: ¡Atacada a puñaladas!

Johanna Gabriela Cambi Saavedra, de 33 años, murió tras recibir dos puñaladas, al parecer, de su pareja. Ella se convirtió en la primera víctima de femicidio de este año.

La mujer fue asesinada la noche del martes, dentro del departamento, donde desde hace dos meses residía con Yiceth Carolina Albor Mejía, de 28 años y de nacionalidad colombiana.

Los gritos de “auxilio, auxilio”, que repetía desesperada Yiceth alertaron a los moradores de manzana 22, del bloque 6, de la cooperativa Unión de Bananeros, en el Guasmo sur de Guayaquil.

Enseguida los vecinos que a las 23:30 disfrutaban de la despedida del año, se acercaron para ver qué ocurría en la planta baja de una vivienda de tres pisos.

“Al ingresar vimos a Johanna tirada en el pasillo de la cocina. Estaba boca abajo y bañada en sangre, al parecer ya estaba muerta. Tenía dos puñaladas una en tórax y otra en la mano”, contó una moradora.

Yiceth, nerviosa por el delito que presuntamente cometió repetía: “yo lo hice, soy culpable, pero ayúdenla. Lo hice porque ella me estaba golpeando, me defendí y le clavé el cuchillo”, relató Mery Naranjo, dueña del inmueble donde habitaba la pareja.

Con la ayuda de vecinos, Johanna fue embarcada en un patrullero y trasladada a un hospital, donde los médicos corroboraron que ya no tenía signos vitales.

Mientras que la sospechosa, quien también acudió al hospital, reveló a la Policía que era la conviviente de la víctima y que le dio las dos puñaladas porque: “estaba siendo agredida por su pareja y en defensa propia le causa las heridas provocándole la muerte. Fue detenida y puestas a órdenes de las autoridades”, indicó una fuente policial.

Estaban bebiendo

La mañana de ayer, en la vereda del inmueble donde se suscitó el crimen aún estaban las botellas de licor que horas antes habían bebido Johanna y Yiceth.

“Ellas estuvieron tomando desde la noche anterior. Nos sorprendimos, porque era una pareja que se llevaban bien y mostraban su amor y cariño a todos”, comentó una vecina.

Por su parte, Naranjo contó que la fallecida laboraba como taxista, mientras que la sospechosa se quedaba en casa al cuidado de su hijito de 2 años, fruto de una relación anterior.

También manifestó su sorpresa porque al momento del asesinato el menor de edad no se encontraba en la casa donde ellas habitaban.

En la denuncia que Rosa Saavedra, madre de la fallecida, puso en la Fiscalía indica que su hija murió producto de las puñaladas que recibió por parte de su pareja sentimental.

“Ella siempre maltrataba a mi hija y por temor nunca denunció la agresiones física y psicológicas de la que era víctima hasta que terminó asesinándola”, aseguró la señora en el documento.

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Encontraron el cuchillo en la cocina

Primera víctima de femicidio: ¡Atacada a puñaladas!

El capitán Paúl Erazo, del Departamento de Criminalística de la Policía, informó que el cuchillo con el que se cometió el asesinato fue hallado encima del mesón de la cocina, con rastros de sangre. El oficial explicó que dentro del inmueble ocurrió una pelea entre dos féminas, pero que aún no se determinan las verdaderas causas por la que se suscitó la riña.

“Eso lo determinarán las investigaciones”, sostuvo el oficial.

Fuente: Diario Extra, 1er Impacto