Médicos chinos insisten que el coronavirus “viaja” en los zapatos

Investigadores chinos estudiaron muestras de aire y de superficies en el hospital HuoshenshanWuhan, y determinaron que el coronavirus contaba con una amplia presencia en el aire. Además, en virus también se deposita en el suelo, aparatos electrónicos, cubos de basura y otras superficies.

PRESENCIA EN EL SUELO

Los científicos, que recolectaron las muestras entre el 19 de febrero y el 2 de marzo, destacaron ante todo la alta presencia del virus en el suelo. Hecho que probablemente se debió a la simple gravedad, que arrastró el flujo aéreo de gotitas infectadas hacia abajo.

Otro descubrimiento fue que la mitad de las muestras de las suelas de los zapatos del personal médico que trabaja en la unidad de cuidados intensivos dieron positivo al nuevo coronavirus.

La concentración del virus variaba en función del lugar en el que se tomaban las muestras: así, el 35,7 % de los positivos se concentró cerca de las salidas de aire, el 44,4 % en las salas con los pacientes y el 12,5 % en la zona del consultorio del médico.

“Además, mientras el personal médico camina por la sala, el virus puede ser rastreado por todo el suelo, según indicó la tasa del 100 % de positivos [en muestras tomadas] del suelo de la farmacia, donde no había pacientes”.

“Estos hallazgos indican que los aerosoles cargados de virus se concentraban principalmente cerca y hacia abajo de los pacientes. Sin embargo, el riesgo de exposición también estaba en la zona hacia arriba”, concluyeron los científicos chinos.

Fuente: Metro Ecuador, 1er Impacto

El #Covid19 puede resistir hasta 60° por 1 hora según nuevo estudio

Un grupo de científicos franceses estudió la cepa del covid-19 en la universidad Aix-Marseille y se sorprendieron ante la resistencia a las altas temperaturas que mostró el coronavirus SARS-CoV-2  en uno de los tantos análisis de laboratorio al que lo sometieron en las últimas semanas. Además se estableció que las cepas tenían la capacidad de replicarse aún luego de permanecer durante una hora a 60 grados centígrados 

El equipo académico es encabezado por el profesor Remi Charrel y fue publicado en en bioRxiv.org un sitio respaldado por el Cold Spring Harbor Laboratory que publica los últimos trabajos científicos. En este experimento, Charrel llevó al virus casi al punto de fervor para conseguir matarlo totalmente, sin que queden rastros de cepas vivas. 

“Los resultados presentados en este estudio deberían ayudar a elegir el protocolo de inactivación más adecuado para evitar la exposición del personal de laboratorio a cargo de la detección directa e indirecta del virus con fines de diagnóstico”, escribieron los autores.

Para este estudio, los franceses infectaron células renales de un mono verde africano con una cepa aislada de un paciente de Berlín, Alemania y fueron cargados en dos tubos de ensayo, uno contaminado con proteínas animales y otro limpio. Luego de haberle dado calor durante el tiempo predeterminado -60 minutos, 60 °C-, las cepas virales en el ambiente puro murieron. Sin embargo, no ocurrió lo mismo en el ambiente sucio, donde algunas de ellas sobrevivieron a pesar de las altas temperaturas. Si bien varias de ellas habían perecido, las que lograron sobrevivir consiguieron replicarse.

Sin embargo, la capacidad de mutación del virus sigue siendo un desafío para la ciencia . El estudio de los franceses permitirá que aquellos que manipulen en laboratorio puedan tomar los recaudos necesarios para no estar expuestos y contagiarse.

Fuente: Vistazo, 1er Impacto

El Gobierno se abre a la posibilidad de suspender a trabajadores, pero sin sueldo

Hace unas semanas, la posibilidad de suspender a un trabajador sin el pago de sueldos era inviable en el país, debido a que la ley ecuatoriana, incluyendo los últimos acuerdos ministeriales, exigen el pago de las remuneraciones aun en situación de emergencia. No obstante, el Ministro de Trabajo, Luis Poveda, ha anunciado este 14 de abril, la posibilidad de incluir esta opción en el proyecto económico urgente que se tramitará en la Asamblea. 

Aún está analizándose el proyecto, en cuanto a los efectos de la suspensión de la relación laboral, que puede ser una suspensión de hasta de 3 meses, renovable por una sola vez. Y, durante ese lapso, el trabajador no recibiría la remuneración, ni tampoco la aportación del seguro“, detalló Poveda esta mañana durante una entrevista en un canal local. 

Otra alternativa estaría relacionada a reducir la jornada laboral y el salario de forma proporcional a las horas trabajadas, hasta por dos años, y con la opción de renovarse hasta por dos años más. 

Este Diario intentó tener detalles de la propuesta, pero aún se espera respuesta del Ministerio, tras la solicitud de una entrevista. Según el funcionario, el tema forma parte de las opciones que se buscan para evitar que los ecuatorianos pierdan sus plazas de empleo. Según los cálculos oficiales, como consecuencia de la crisis originada por el Covid-19, unas 508.000 personas en Ecuador podrían quedarse sin trabajo y otras 233.000 entrar a la informalidad. 

Tras el inicio de la crisis, desde el Ministerio de Trabajo se aprobaron varias modalidades laborales, para evitar el despido de personas: entre ellos la posibilidad de trabajar desde casa (Teletrabajo) y la opción de poder modificar, reducir y suspender la jornada, pero siempre y cuando se garantice un pago a los empleados. A ello se suma un último  Acuerdo Ministerial (el 080), que permite que durante esta emergencia, los empresarios y los trabajadores establezcan acuerdos para el pago futuro de sueldos. 

Si no se llega a un acuerdo, lógicamente, cualquiera de las partes puede hacer los reclamos pertinentes, y nosotros debemos actuar”, dijo Poveda, quien, sin embargo, espera que la mayoría de empresas logren consensos para poder conservar las plazas de empleo. 

No obstante, pese a estos esfuerzos, en el país oficialmente ya se registran 1.300 despidos intempestivos, dijo Poveda. Ante ello, el Ministerio fortalece su jornada de inspecciones a nivel nacional. “Ya hemos hecho 1.680 inspecciones, verificando el cumplimiento de las obligaciones de los empleadores y atendiendo las peticiones que formulan los trabajadores”. Estas denuncias de despidos, añadió, están siendo ya investigadas. 

Según el Gobierno el proyecto, que entre otros temas también plantea que empresas y ciudadanos aporten a la crisis con una parte de sus sueldos, será enviado “en los próximos días” a la Asamblea, pues aún se pulen detalles. 

Fuente: Diario Expreso, 1er Impacto

Guayaquil se quedó sin lugar para enfermos y muertos, dice Viteri

Guayaquil sufre como ninguna otra ciudad de Latinoamérica la fuerza destructora de la pandemia. Hospitales y cementerios colapsaron cuando aún falta lo peor. “No hay espacio ni para vivos ni para muertos”, dice su alcaldesa Cynthia Viteri. En una entrevista con la Agencia Francesa de Prensa (AFP) realizada desde Quito, esta abogada de 54 años, que superó el contagio del nuevo coronavirus, está al frente de la peor emergencia que haya enfrentado esta ciudad de 2,7 millones de habitantes.  Fue como si estallara “una bomba”, sostiene Viteri. Guayaquil concentra el 71% de los casos detectados, incluidos 369 muertos, desde el 29 de febrero. Y las autoridades esperan en las próximas semanas hasta 3.500 muertes en la provincia de Guayas. Viteri, enérgica, no elude responsabilidades por la propagación del nuevo coronavirus, pero tampoco cree que Guayaquil deba ser tratada como “villana”.

¿Por qué no se preparó Guayaquil para esta emergencia?  Por supuesto que no estamos preparados. Jamás se pensó que eso que veíamos en Wuhan, que caían personas muertas en las calles, iba a pasar jamás aquí. Guayaquil es el centro de una pandemia que está devastando al mundo entero. ¿Qué pasó con Guayaquil? Que aquí explotó la bomba, aquí llegó el paciente cero, y como era época de vacaciones, viajaron nuestros ecuatorianos al exterior, algunos a Europa, a Estados Unidos, y vinieron las personas nuestras que vivían en Europa. Y cuando llegaron no hubo ningún control como se debió haber hecho si hubiéramos sabido que esto ya venía por aire. Y la ciudad de Guayaquil sencillamente convulsionó. El sistema sanitario, como era obvio, desbordó, las morgues desbordaron, las funerarias desbordaron. Aquí no había y no hay espacio ni para vivos ni para muertos. A ese punto es la gravedad de la epidemia en Guayaquil. ¿Qué responsabilidades caben por ese colapso? Nosotros no somos los villanos del mundo. Nosotros somos las víctimas de un virus que llegó por aire. Aquí, a esta misma ciudad, en 1842, un virus llegó por agua desde Panamá, hubo la fiebre amarilla, y los muertos se enterraban en fosas comunes. Ahora estamos reviviendo algo que ninguno de nosotros, ni quien está hablando, ni mis padres y ni mis abuelos vivieron. Nadie estaba preparado para esto. Y si alguien me habla de responsabilidades, yo le voy a responder: la responsabilidad es de todos porque nadie esperaba lo que pasó en el Ecuador, ni en Guayaquil mucho menos. Aquí estalló una bomba. Cuando estalla una bomba en un lugar, es en ese lugar donde queda el cráter. Los demás reciben solamente las ondas expansivas de las mismas, pero el cráter quedó en Guayaquil. El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra en esta pandemia. Guayaquil carga el peso de los muertos. ¿Cuáles son las cifras reales? Las cifras que tenemos de muertos no son reales por una sola razón, porque no hay pruebas para determinar cuántas personas realmente están contagiadas en la ciudad y en el país. Y mueren los pacientes sin haberse realizado jamás una prueba, y no hay espacio, ni tiempo ni recursos para poder hacer exámenes posteriores y saber si murió o no de coronavirus. Entonces, el número se sabrá cuando esta tragedia, esta pesadilla, termine aquí. Solamente en el mes de marzo hubo 1.500 muertos más que el mes de marzo del año pasado. La gente sigue cayendo en las casas, en los hospitales, en todo lado. ¿Por qué? Porque esto trae algo de manera secundaria: siguen habiendo mujeres que necesitan dar a luz, siguen habiendo atropellados, personas con diabetes e hipertensión. Cien personas murieron el mes pasado por no tener la diálisis aquí. ¿Por qué? Porque no hay espacio, porque no se da abasto, porque nuestros médicos han caído enfermos también. Solamente en el municipio hemos perdido alrededor de 50 personas (funcionarios).  ¿Qué pasará cuando se alcance el pico de contagios? Voy a poner lo que tengo dispuesto para cualquier obra en el 2020 y conseguir los recursos, que de hecho ya los tengo. Ya hemos puesto 12 millones (de dólares para comprar pruebas de diagnóstico) en esta pandemia, para poder detectar (los casos a tiempo). Para mí no hay otra vía. Hay que cuidar a los vivos, y hay que disponer un lugar digno para los muertos. Estamos viviendo una guerra. Esta ciudad es la principal ciudad del país de comercio, la principal ciudad cuya característica huele a comercio. ¿Por qué hubo caos con el manejo de los cadáveres?  Ese tema exclusivamente le pertenece al Gobierno central. Hemos dado como municipio para complementar, para poder salir a flote en algo en esta tragedia, los contenedores fríos a los hospitales públicos para que los responsables de levantar los cuerpos, que es criminalística, puedan tener dónde llevar los cadáveres antes de ser sepultados. Estoy haciendo dos cementerios más. Se están recogiendo los cuerpos al día, pero eso es durísimo porque significa que todos los días hay luto en Guayaquil.

Fuente: Ecuavisa, 1er Impacto

Coronavirus: La búsqueda de la vacuna gana velocidad

Con casi dos millones de personas contagiadas en el mundo, el coronavirus sigue manteniendo la atención de la comunidad internacional. La poderosa pandemia ha mermado las actividades y paralizado la economía, por lo que cada vez es más urgente para los distintos gobiernos en todo el mundo, conseguir una salida a esta situación. Y mientras las medidas de confinamiento no se han ejecutado de forma óptima, parece que la única salida a la crisis es una vacuna, así que la carrera por conseguirla se acelera.

Ahora mismo hay más de 60 equipos en el mundo trabajando para crear una cura contra el patógeno, según la Organización Mundial de la Salud. Los proyectos de Estados Unidos y China, que comenzaron sus ensayos clínicos el mes pasado, siguen en cabeza: el inyectable del gigante asiático ya está preparado para avanzar a la segunda fase.

Así lo anunció la firma responsable, CanSino Biologics, el pasado jueves. Este proyecto, desarrollado en colaboración de las fuerzas armadas chinas, recibió la aprobación regulatoria el mes pasado para comenzar los ensayos en humanos. Su dirección está a cargo de la bioingeniera y general de brigada Chen Wei, que se desplazó a Wuhan a finales de enero. El resultado de su trabajo es una vacuna de subunidad, una fórmula de nueva generación que solo contiene ciertos antígenos específicos sin patógenos, por lo que es considerada más segura que las técnicas tradicionales.

Una publicación del perfil oficial del EPL en redes sociales daba a entender, antes de ser eliminada, que Chen Wei se había inyectado una primera versión de la vacuna a ella misma y otros seis miembros de su equipo.

En primera etapa, el compuesto chino se aplicó a 108 personas sanas elegidas de entre más de 5.200 voluntarios, las cuales fueron divididas en tres grupos de acuerdo a la dosis recibida. Uno de ellos fue Xiang Yafei, un hombre de 30, que recibió la dosis más baja y relató su experiencia para el South China Morning Post. “Tuve 37,6º de fiebre durante los dos primeros días. Fue como coger un resfriado, con síntomas de cansancio y fatiga, pero al tercero mi estado mejoró y básicamente he estado sano desde entonces”, mencionó el hombre.

Tras cumplir dos semanas de cuarentena en unas instalaciones militares, el pasado 2 de abril Xiang Yafei recibió el alta. El equipo médico tomó una muestra de su sangre en busca de los anticuerpos generados por el coronavirus, pero todavía no ha recibido una respuesta. Él no está preocupado.

“Nunca tuve miedo. (…) Antes de realizar la prueba conocí en persona a la general de brigada Chen Wei, quien me aseguró que no dañaría mi cuerpo”, dijo.

De igual forma está sucediendo en EE UU, donde las pruebas comenzaron apenas un día antes que las del proyecto chino. Este trabajo, financiado por el Instituto Nacional de Salud y desarrollado por la biotecnológica Moderna Therapeutics, emplea una tecnología conocida como ARN mensajero (ARNm), la cual copia el código genético del virus en lugar de transmitir una versión atenuada del mismo. Hasta la fecha, ninguna vacuna que emplee la fórmula ARNm ha sido aprobada para su uso en seres humanos.

Los datos preliminares de esta fase inicial de ensayos clínicos, en cualquier caso, han sido positivos, por lo que los investigadores han recibido permiso para continuar. En esta segunda etapa las pruebas se repetirán en una mayor muestra de sujetos, formada por varios cientos de personas, para observar su seguridad y efectividad y establecer un plan de vacuna. Esta será la última antes de una tercera y definitiva ronda de ensayos.

CINCO TÉCNICAS

El de CanSino y el EPL es solo uno de los nueve proyectos chinos en marcha. Estos estudios recurren a cinco técnicas diferentes, como vacunas inactivadas, de vector viral o genéticas, las cuales se encuentran en diferentes fases de desarrollo y emplean en total hasta 1.000 científicos. El Consejo de Estado ha anunciado esta mañana que otros dos compuestos iniciarán en los próximos días sus ensayos clínicos. Uno ha sido desarrollado por el Instituto de Productos Biológicos de Wuhan, bajo la dirección del Grupo Farmacéutico Nacional, y el otro por Sinovac Research and Development, una empresa radicada en Pekín. Ambas son vacunas inactivadas.

Pero los esfuerzos no se limitan a Estados Unidos y China. Un artículo reciente publicado en la prestigiosa publicación Nature cifraba en 115 los proyectos en marcha a fecha de 8 de abril. De estos, 73 se encuentran en estado exploratorio o preclínico. Una mayoría, 56 (72%) están siendo desarrollados por entidades privadas, mientas que los 22 restantes (28%) responden a iniciativas de entidades académicas, sector público u ONGs.

El texto calificaba el impulso mundial en investigación frente al covid-19 como “sin precedentes en tamaño y velocidad”, y estimaba que una vacuna podría estar lista para usos de emergencia a principios de 2021. Esto supondría un enorme adelanto con respecto al plazo de tiempo habitual para el desarrollo de inyectables, que suele llevar de media unos 10 años. Incluso durante la crisis del ébola fueron necesarios 5 años para que la primera vacuna estuviera disponible. El virus avanza, pero la ciencia también.

Fuente: Diario Extra, 1er Impacto