Familias de choferes fallecidos de la metrovía cuestionan la falta de ayuda

A sus 68 años, Edmundo Santos Ponce anhelaba cerrar con ‘broche de oro’ tres décadas como conductor de buses, y con lo que recibiría de su jubilación pensaba comprar un predio en el campo para vivir junto con su esposa. Sin embargo, el coronavirus truncó su sueño para siempre.

Su viuda, Gloria Bajaña, no supera el deceso de la persona con la que compartió 20 años de su vida. Pero lo que más le decepciona es que su querido Edmundo, asegura, no recibió la ayuda ni siquiera de sus jefes inmediatos del consorcio Metrobastión (que maneja la troncal 3 de la Metrovía), donde laboró en los últimos 12 años.

Le indigna que ningún delegado de la empresa se haya interesado por la salud de su cónyuge, pese a que la estación de Metrobastión queda a escasos metros de su domicilio, en la ciudadela Montebello, norte de Guayaquil.

La última vez que Edmundo tomó el volante de un articulado fue el 17 de marzo. Al día siguiente lo enviaron al aislamiento domiciliario por tratarse de una persona de alto riesgo de contraer COVID-19.

A los cinco días de la cuarentena sintió los síntomas. En espera de recibir asistencia médica llamó al 171, pero nunca recibió una respuesta del Ministerio de Salud, ni del consorcio, indica Gloria.

El padecimiento de Edmundo duró hasta el mediodía del 1 de abril, cuando falleció en su casa, en compañía de su esposa, quien recurrió a sus familiares para que el cuerpo sea sepultado, luego de tres días.

“El consorcio al menos debería fumigar las casas de los trabajadores con los equipos que usan para la desinfección de los buses”, manifiesta Gloria, quien también estaría contagiada y no tiene los recursos para efectuarse un examen que determine si contrajo o no el virus.

Calendario Aristega Desiderio y Henry Barcley son también choferes de Metrobastión que habrían fallecido a consecuencia de la COVID-19. El trato fue igual al de Edmundo, afirman sus parientes.

Calendario fue trasladado desde su domicilio, en Pascuales, hasta el hospital Luis Vernaza, con la esperanza de que salvaran su vida. “No sé si le hicieron la prueba para detectar el coronavirus, lo único que conozco es que nadie de Metrobastión se preocupó por su salud”, cuenta Noemí Reyes, sobrina del conductor.

Calendario pereció el 3 de abril, dejando en el desamparo a su esposa y a una hija. Como si no fuera suficiente, ese día dos integrantes de su familia fallecieron por el virus.

FALTA DE PROTOCOLO

El sindicato de trabajadores ha expresado su indignación por la falta de un verdadero protocolo sanitario y de un plan para asistir a los empleados contagiados. No solo se refiere a Metrobastión, sino también a las otras dos troncales: Metroexpress y Metroquil.

El dirigente Jimmy Suárez revela que diez conductores del sistema Metrovía han fallecido por COVID-19, mientras una veintena de ellos están contagiados. “Pedimos las garantías sanitarias, porque de nuestra labor dependen familias”, enfatiza.

Pese a esta solicitud por la emergencia, los buses continúan circulando con exceso de pasajeros.

“Así, ¿cómo podemos trabajar con tranquilidad? Corremos el riesgo de contagiarnos y de contaminar a nuestros familiares”, se queja el también dirigente José Valdiviezo.

DIRECTIVOS: “No recibí llamadas de familiares”

Holguer Gordon, gerente de Metrobastión, argumenta que los fallecidos se contagiaron luego de que fueron enviados a casa. “Desconocía que estaban enfermos, además no recibí llamadas de los familiares”, afirma.

Fuente: Diario Extra, 1er Impacto

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