Emergencia sanitaria: Familia no encuentra los restos de su hijo

El pasado 7 de abril Édison Barzola Carvajal y su esposa María Luisa Tarira Méndez tomaron la decisión más dolorosa de su vida: abandonar el cadáver de su hijo para salvar la vida de su nieto, quien estaba a punto de nacer.

Sin embargo, esa difícil determinación ha llevado a sus vidas por un peregrinaje, ya que el cuerpo de Édison Georgy Barzola, el mayor de sus tres vástagos, no aparece tras dejarlo en la vía a San Vicente, provincia de Santa Elena.

Édison tenía 21 años cuando falleció el domingo 5 abril, dentro de su domicilio, en el bloque 17, de Flor de Bastión, en el noroeste Guayaquil.

Su deceso se produjo por una hemorragia producida por una úlcera. Su salud se complicó al no poder recibir atención médica por la emergencia sanitaria que atraviesa el país como consecuencia del coronavirus.

“Mi hijo se puso mal y no lo llevamos al médico porque temíamos de que se pudiera contagiar del coronavirus en algún hospital, pero su estado se complicó y falleció la noche del Domingo de Ramos”, recordó Barzola.

En medio del dolor por la muerte de su muchacho y sin saber qué hacer con el cadáver, Édison pidió ayuda a los vecinos para construir una caja y meter ahí los restos de su hijo.

“No teníamos dinero para comprar un féretro y vecinos del barrio consiguieron madera para elaborar un ataúd. El lunes llegó el carro de Medicina Legal para llevarse el cuerpo, pero nos dijeron que una vez que lo embarcaban no lo íbamos a volver a ver”, contó.

Le dijeron a los policías que no se llevaran el cadáver, que ellos lo sepultarían en el cementerio de la comuna Olón, donde la familia tiene bóvedas.

“No tuvimos otra opción”

A las 05:00 del martes emprendieron el viaje hacia la península. Sin embargo, un control de policías, militares y de agentes de tránsito les impidió el paso. “Nos dijeron que no podíamos pasar con el cadáver y justo en ese momento a mi otra hija se le presentaron los dolores del parto. Mi nieto estaba a punto de nacer y sus vidas corrían peligro, estábamos en medio de la carretera y no había quién la atendiera. No tuvimos otra opción que bajar la caja con el cadáver”, detalló.

La joven, de 20 años, fue llevada a una casa asistencial de Manglaralto (Santa Elena), donde alumbró a una niña. Pero la alegría por el nacimiento de la bebé ha sido opacado por el extravío de los restos de Édison.

“Hasta el siguiente día el cuerpo seguía en la carretera y nosotros sin poder hacer nada por el toque de queda. Ahora no sabemos qué pasó, si alguien se lo llevó”, afirmó el progenitor.

Sin respuestas de autoridades

A la tristeza de Édison por la muerte de su hijo y la desaparición de su cuerpo se suma el dolor por el fallecimiento de su mamá, ocurrido hace cinco días.

Desde el 7 de abril los Barzola Tarira no han podido regresar a Guayaquil y pasan su luto en la casa de un familiar en Olón, con una única esperanza: hallar el cuerpo de su hijo.

La familia ha solicitado ayuda a la Gobernación de Santa Elena, pero todavía esperan la respuesta. También se han comunicado con ECU911, pero tampoco ha obtenido resultados.

Fuente: Diario Extra, 1er Impacto

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