Sacerdote fue sentenciado a seis años por abuso sexual en Quito

A pesar de que Fiscalía investigó, procesó y acusó como autor directo del delito de violación al párroco de la iglesia de Guápulo, el Tribunal de Garantías Penales de Pichincha lo sentenció a la pena agravada de seis años y ocho meses de privación de libertad por el delito de abuso sexual a una adolescente de catorce años.

La Fiscal especializada en investigar delitos de violencia de género, Ximena Mora Heredia, anunció que apelará el fallo judicial. También acotó que el voto salvado le impuso una pena de veintinueve años y cuatro meses por el delito de violación.

En ambas votaciones se tomaron en cuenta la circunstancia agravante para elevar la pena: que el agresor ejerció una relación de poder sobre la víctima, por ser ministro de culto.

La Fiscalía informó que la audiencia de juzgamiento se reinstaló este 21 de mayo en el Complejo Judicial Norte. Con todas las medidas de bioseguridad, laspartes procesales intervinieron en esta diligencia utilizando medios telemáticos. En el transcurso de todo el juzgamiento, Fiscalía presentó cerca de 17 testimonios de testigos y peritos, que apuntaron a que el procesado, de cincuenta años de edad, cometió violación.

El sacerdote era coordinador de la catequesis en Guápulo y le ofreció a la adolescente el puesto de ayudante, por lo que ella acudió durante varios sábados al despacho del párroco para colaborar en las labores.

Sin embargo, en una de esas ocasiones, la sentó en sus piernas, tocó sus partes íntimas e introdujo sus dedos y la obligó a besarlo. Eso reveló la víctima en su testimonio anticipado y los hechos fueron validados en el examen psicológico que, además, concluyó que presentaba estrés postraumático.

“El procesado, abusando del poder que tenía por ser párroco de la iglesia, condujo con engaños a la víctima hasta su oficina, donde consumó el delito de violación”, afirmó la Fiscal en su teoría del caso y recordó al Tribunal Penal que este mismo modo de operar aplicó en otro caso, cuya víctima tenía diez años, y por el que el clérigo ya fue sentenciado –en octubre de 2019– a nueve años de privación de libertad como autor de abuso sexual.

Es la segunda sentencia condenatoria en contra del religioso por delitos de carácter sexual. Ambas víctimas, de diez y catorce años (al momento de los hechos), son hermanas.

El 2 de febrero de 2019, la hermana menor, que también asistía a la catequesis, comentó a su hermana mayor que el “gordo barbón” (refiriéndose al sacerdote) tocaba sus partes íntimas y le daba besos en la boca. La adolescente le dijo que a ella –unos días atrás– le había hecho cosas similares.

Entre ambas narraron lo ocurrido a su madre y ese mismo día, ante la conmoción que causaron estos hechos, la comunidad quiso linchar al victimario, pero la Policía lo salvó y aprehendió, para someterlo a la justicia penal.

Fuente: Diario Extra, 1er Impacto

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