¡Mataron a tres en menos de una hora!

Dos hechos violentos tiñeron de sangre la noche del jueves 28 de mayo, en dos sectores de Guayaquil.

El primer caso se reportó cerca de las 20:00 en la calle El Oro, entre 21 y 22, en el suroeste porteño. En ese lugar, algunas personas que dialogaban en los exteriores de una casa fueron sorprendidas por criminales que llegaron en una camioneta.

Según los testigos, un individuo empezó a disparar e impactó a tres hombres, entre ellos un conocido mecánico del sector, identificado como Alfredo Rivas.

En los exteriores del inmueble quedaron manchas del suceso que cobró la vida del obrero y de un sujeto que había llegado a visitarlo. Un allegado también resultó herido y fue llevado a un hospital.

Pocos minutos después, en el sector Las Malvinas, del sur de la urbe, un joven fue baleado mientras caminaba por el malecón de la zona, entre las calles Primera y Segunda, junto a su enamorada.

En el sitio del suceso, los lugareños evitaron comentar el hecho, por temor.

Investigadores de la Dirección Nacional de Delitos Contra la Vida (Dinased) aún indagan en el hecho.

El fiscal a cargo de las diligencias, Víctor González Delgado, mencionó que se busca precisar la motivación de estos hechos y comentó que una de las hipótesis es que se tratara de problemas relacionados con la pelea de territorio por el tráfico de sustancias estupefacientes.

Fuente: Diario Extra, 1er Impacto

¡A la fuerza prostituían a adolescentes!

Su modo de operar consistía en la captación de adolescentes, de 13 a 16 años. A ellas inicialmente las engañaban, pero luego, cuando las tenían bajo su poder, las obligaban a ejercer la prostitución.

Así lo informó la Policía Nacional, al mediodía de este viernes 29 de abril, tras la desarticulación de una presunta banda dedicada a la “trata de personas con fines de explotación sexual”.

La operación fue denominada ‘Renacer VI’ y, tras varios allanamientos, fueron localizados siete sospechosos, todos de nacionalidad ecuatoriana.

La acción policial se registró en la provincia de Loja, en el cantón Zapotillo, que colinda con el vecino país Perú.

De acuerdo a los informes policiales, las víctimas eran amenazadas y agredidas físicamente, para que no pudieran pedir ayuda.

En el operativo, los investigadores lograron rescatar a dos presuntas víctimas, informaron de manera preliminar.

Fuente: Diario Extra, 1er Impacto

No le dio para pañales y leche, sino patadas y puñetes

Hace ocho días María (nombre protegido) recibió una paliza que la mandó al hospital. El presunto responsable: Richard Prieto, su expareja y padre de su niña, de quien se encuentra separada desde hace 8 meses.

Hoy el hombre se encuentra detenido y será juzgado por el delito de tentativa de femicidio (artículo 141 en concordancia con el 39 del Código Orgánico Integral Penal COIP). La agresión ocurrió en el suburbio de Guayaquil.

María relató que la noche del 21 de mayo ella acudió hasta la casa del padre de su niña porque necesitaba comprarle leche y pañales a su pequeña.

“Fui porque me escribió al Facebook para decirme que vaya a retirar a su casa leche y pañales para nuestra hija. Cuando me encontraba afuera de su vivienda no sacó nada de lo que que había dicho, lo que hizo fue insultarme y luego me golpeó, me dio de patadas y puñetes, me lanzó al piso y siguió agrediéndome”, relató la afectada en su denuncia.

La joven dijo que fue auxiliada por un primo que pasó por el sector, pero que la mamá y una tía del agresor le dijeron que se cambie de blusa y que no lo denuncie. “Estaba ensangrentada”, indica en la querella la afectada.

La jueza de la Unidad de Garantías Penales de Guayaquil, abogada Ángela Naranjo Pacheco, dictó prisión preventiva y el inicio de la instrucción fiscal, que durará 30 días en contra de Prieto.

Fuente: Diario Extra, 1er Impacto

Los ‘cuidacarros’ gastan 9.16% de lo que ganan en bioseguridad

Los ‘cuidacarros’ de Guayaquil se han hecho expertos en sacar cuentas y en administrar el ‘billete’. Ahora deben calcular cuánto del dinero que ganan tienen que destinarlo a gastos de bioseguridad, principalmente, mascarillas, alcohol antiséptico y gafas de protección.

Si bien, quienes se dedican a esta actividad están ‘felizotes’ porque tienen más ‘camello’ a raíz de la vigencia del semáforo sanitario amarillo, también son conscientes de que un porcentaje de sus ganancias deben dedicarlo a protegerse del coronavirus, ¡no hay de otra!

Ese juego matemático no solo implica la habilidad numérica, sino la creatividad para ‘estirar’ la plata hasta donde aguante. Para ver de qué manera se puede economizar, en una labor que les deja lo necesario para vivir.

Por ejemplo, cada uno de ellos gana, en promedio, 10 dólares al día desde que la ciudad superó la alerta roja, según cuentan Marcos Alvarado, Washington Sagnay y Pedro Abad, tres vigilantes de coches. Es decir, ganan 240 dólares mensuales, considerando que descansan un día por semana.

Cada mascarilla les vale un dólar. Son de esas de tela que venden los comerciantes informales en las calles. Si el sol se porta amigable y no ‘asoma’ mucho por la ciudad los siete días, ese mismo cobertor lo usan una semana, pues no lo empapan tanto de sudor y pueden lavarlo sin que coja mal olor. Si la semana es calurosa, cada tres días cambian de mascarilla. Por lo tanto, otra ‘lata’ más a la lista de egresos.

Indistintamente de que deba o no adquirir otro protector facial, Marcos compra por semana una fundita de detergente de un dólar y una de cloro, de $0.50 centavos, para lavarlas. A ello se suma una botella de alcohol, de dos dólares. “Son gastos que toca hacerlos porque toca prevenir como sea esta enfermedad”, menciona.

Pedro y Washington han adoptado la misma costumbre. Por tal razón tienen similares gastos. La diferencia es que Marcos, además, adquirió un casco fabricado artesanalmente, que tiene una visera plástica que sirve para cubrir la cara. Pero es un objeto que no piensa cambiar pronto.

Washington no tiene aquel elemento que va en la cabeza, pero en cambio utiliza un par de guantes de 0.50 centavos por día. “Los uso porque siempre estos en contacto con los carros, además de que en la calle hay bacterias”, dice.

Pedro complementa el uso de la mascarilla con unas gafas que le tapan los ojos y que no debe renovarlas tan seguido, por suerte. Un alivio teniendo en cuenta que debe pagar mensualmente $75 por el alquiler del cuarto que renta.

Los tres ciudadanos, generalmente, tienen en común el uso semanal de dos mascarillas, una funda de cloro, una funda de detergente y una botella de alcohol. Todo ello suma $22 al mes y esa cifra representa el 9.16 por ciento del salario que ganan.

Ese rubro es algo en lo que antes no invertían los tres colegas, pero asimilan que es uno de los cambios que ha sufrido su ocupación, igual que muchas otras, como efecto de la pandemia que se instaló en el planeta.

Fuente: Diario Extra, 1er Impacto