El ‘cuerpeo’ se mudó de ‘La 18’

Como si respetaran el distanciamiento social, a unos dos metros de una despampanante mujer con trenzas rubias, camina un joven que viste camiseta y pantaloneta.

Ambos van por la calle 17, suburbio de Guayaquil, y a simple vista parecería que no se conocen, hasta que los dos llegan a un puerta de un motel ubicado en la calle Letamendi, donde ‘rompen el protocolo de bioseguridad’ e ingresan juntos al edificio. Luego de media hora abandonan el sitio y toman rumbos distintos.

La chica, quien viste un yin apretado y una diminuta blusa amarilla, regresa hasta una de las esquinas de la calle Maldonado. Allí permanece atenta a los transeúntes que la observan, o al sonido de la bocina de los vehículos. Ella ofrece servicios sexuales.RELACIONADAS

No es la única. Al menos otras cinco permanecen paradas en cada una de las ocho cuadras (en ambos frentes), que van desde la calle Brasil hasta Portete. Hay nacionales, colombianas y venezolanas.

La proliferación de trabajadoras sexuales en la calle 17 empezó hace tres meses, una vez que, por la emergencia sanitaria, fue cerrada la zona de burdeles de la calle Salinas, conocida también como ‘La 18’.

Una de las chicas, que se identificó como Pamela, justificó su presencia en esta calle del suroeste de la ciudad “porque debo mantener a mis dos hijos, de ocho y nueve años”.

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Un hotel y varios cuartos del sector son usados por las trabajadoras sexuales.ÁLEX LIMA / EXTRA

Una de sus amigas aseguró que por la pandemia del COVID-19 le resulta imposible conseguir otro trabajo, por lo permanecerá en la 17 hasta que abran el barrio de la tolerancia.

Si bien para algunos transeúntes y conductores es “agradable observar tanta belleza” en la zona, resulta lo contrario para la mayoría de negocios y habitantes.

La propietaria de una tienda que reservó su nombre se quejó porque, desde las 07:00, permanecen dos o tres mujeres en pleno local. Aseguró que bajó la clientela, pues “ni siquiera los vecinos vienen a comprar”.

A pocos metros queda un local de venta de llantas. Una de las trabajadoras del establecimiento comentó que en varias ocasiones la han confundido como sexoservidora.

Mientras una moradora indicó que en calles como Maldonado, Gómez Rendón y San Martín se han presentado enfrentamientos por territorio entre los ‘chulos’, como se los conoce a los cuidadores de las trabajadoras sexuales.

Cuando estaban en ‘La 18’, ellas cobraban $ 12. Ahora el cliente debe cancelar 15 ‘latitas’, pues deben sumarle el uso del cuarto.

Y es que además del hotel, las jóvenes recurrirían a unas habitaciones que ciertos moradores alquilan ‘por el momento’, en su mayoría ubicadas en las intersecciones.

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Un grupo de chicas colaboró en la limpieza de la 18.JOSÉ PIZZA / EXTRA

Brenda Rentería, presidenta de la Asociación de Propietarios y Arrendatarios del Barrio Salinas, admitió sobre la imagen negativa y el peligro que implica que las trabajadoras sexuales ocupen la calle 17.

“Además del coronavirus, hay el riesgo de contraer enfermedades venéreas. Las mujeres también se exponen a que sean víctimas de agresiones y robos”, señaló.

Eva es una de las muchachas que decidió no ofrecer sus servicios en plena calle. Hasta que abra la zona de tolerancia prefiere contactarse vía telefónica con sus “fieles clientes”, además de ganar algunos dólares con la venta de frutas.

“Tengo un hijo de doce años y por respeto a mi familia no debo exponerme. También evito ser víctima de hombres abusivos o delincuentes”, dijo.

Alistan propuesta para la apertura

Brenda Rentería informó que alistan una propuesta que presentarán al Comité de Operaciones de Emergencia (COE) Cantonal y al Municipio para retomar las actividades en el barrio de la tolerancia.

El plan incluye examen permanente de COVID-19 a las trabajadoras sexuales, la aplicación de alcohol y gel antibacterial a los visitantes, y limitar a un 30 % la capacidad de clientes dentro del recinto.

Rentería encabezó ayer una minga de limpieza en la calle cerrada de ‘La 18’, en la cual participaron los propietarios de bares y un grupo de sexoservidoras.

Fuente: Diario Extra, 1er Impacto

Padre abusaba sexualmente de sus dos hijas

Aprovechada las borracheras para, al parecer, abusar sexualmente de sus dos hijas biológicas. Las menores, de 10 y 14 años, contaron a un familiar lo sucedido y este denunció al sospechoso. El hombre fue detenido y las autoridades judiciales le dictaron prisión preventiva.

El presunto abuso se registró, por algunos años, en una localidad cercana a la parroquia rural de Paccha, al este de Cuenca.

Según el testimonio de las menores, en los tres años de abuso sexual siempre contaron al resto de la familia lo que su papá les hacía, pero nadie les creyó.RELACIONADAS

Fue hace unas dos semanas que las afectadas decidieron confesar su dolor a una prima, quien de inmediato denunció el hecho a las autoridades, explicó uno de los agentes investigadores.

El caso prosperó bajo la coordinación de la fiscal Rocío Polo, y en aplicación a los protocolos se lograron recopilar indicios y pruebas que llevaron a descubrir el presunto cometimiento del delito sexual, añadió uno de los agentes de la Dirección Nacional de Policía Especializada para Niños, Niñas y Adolescentes (Dinapen).

Y así, mediante acto urgente en cumplimiento con una boleta de captura con fines investigativos, se detuvo al sospechoso, a quien el juez competente le dictó prisión preventiva por 90 días durante la audiencia de formulación de cargos cumplida la noche del martes 9 de junio de 2020.

Las menores de edad se encuentran bajo custodia de la Dinapen para salvaguardar su integridad física y psicológica.

En el informe preliminar no se menciona la actitud que habría asumido la madre de las niñas, o si conocía o no del hecho. Solo se menciona que el caso se halla en investigación.

Fuente. Diario Extra, 1er Impacto

La avioneta siniestrada en Perú tenía autorización para ir desde Guayaquil a Puná

El plan de ruta que siguió la avioneta de matrícula HC-BLO, que se accidentó la mañana del lunes en el sector de El Bendito, en Perú, era el siguiente: la nave despegaba desde el aeropuerto José Joaquín de Olmedo, de Guayaquil, a las 05:56; en 45 minutos llegaba a la pista privada de Roble Mar, en la Isla Puná, y finalmente regresaba a Guayaquil.

Entre las pistas alternas, en caso de emergencias, estaban la del aeropuerto Regional de Santa Rosa, El Oro, y la pista privada de aterrizaje Las Peñas, también en Puná.

La ministra de Gobierno, María Paula Romo, aseguró al respecto que “los ocupantes del vuelo fueron los pilotos Lara y Espinoza (fallecido), Rodríguez, Muñoz y Mieles (heridos en el percance)”, manifestó.

Según la ministra, luego de la investigaciones con las autoridades del vecino país se confirmó, mediante las huellas dactilares, que entre los heridos estaba Daniel Salcedo, investigado por la venta irregular de insumos médicos en los hospitales, durante los días críticos de la pandemia de covid-19.

Romo añadió que la Policía de Perú ahora debe ejecutar la difusión roja que tiene Salcedo y de esta manera devolverlo al Ecuador.

Mencionó que entre las hipótesis del accidente consta que el piloto pretendía aterrizar cerca al sitio donde ocurrió el percance. Sin embargo, hasta la tarde del 9 de junio de 2020 no confirmaban si en las maletas se encontró dinero, solo les habían reportado que cargaban “ropa y cosas personales”.

Hurto de avioneta

Alfredo Adum Ziadé, empresario camaronero, señaló que el representante legal de la empresa de su familia, Granjas Marinas Doble A, Estéfano Adum Boschetti, denunció el hurto de la aeronave.

“Desconocemos por qué el piloto Franklin Xavier Lara Sarmiento entregó la avioneta al piloto Espinoza Aldás, quien murió en el accidente”, dijo Adum.

Además agregó que analizan demandar a Salcedo, ya que el costo de su nave bordea los 300.000 dólares.

“Esa avioneta estaba en nuestra empresa desde 1984 y nunca tuvo un solo accidente. Ahora la he perdido”, finalizó el empresario. 

Fuente: Diario Extra, 1er Impacto