En Cayambe pedían plata para no hacer explotar el banco

Los policías del Distrito Cayambe  Pedro Moncayo, al norte de Pichincha, atendieron una alerta al interior de un banco. Se trataba de una amenaza de bomba.

Los uniformados supieron que los artefactos explosivos supuestamente fueron colocados dentro del edificio financiero. Según la información policial, un sujeto que se hizo pasar por cliente entregó una carta.

El papel lo recibió una de las cajeras y se informaba que se colocaron dos bombas. Estas iban a ser detonadas si se desalojaba el lugar, si se llamaba a la Policía y si no se entregaba dinero

En la carta se exigía que los empleados del banco debían entregar 50 mil dólares. Se lo debía hacer en billetes de 10 y 20 dólares. Les daban 20 minutos para dar la plata.

CARTA-BOMBA-AMENAZA
El documento fue recogido como parte de la evidencia.CORTESÍA

“El dinero lo llevará una sola persona dentro de una caja de cartón”, rezaba en el documento. Además les dijeron que luego de recoger el botín, ellos adjuntarían un número telefónico para dar instrucciones de cómo se desactivaban las bombas.

Hasta la tarde de este 2 de julio, ningún artefacto fue detonado. Tampoco se conoce si hay personas detenidas.

Fuente: Diario Extra, 1er Impacto

COVID-19: el semáforo amarillo se convirtió en la tumba de un chofer de bus en Quito

El semáforo en  amarillo en la capital significó el luto para la familia Villacrés. El padre, Guillermo Villacrés, aprovechó la flexibilización del confinamiento y volvió a trabajar, pero  a los pocos días murió por contagio de COVID-19.

Liseth, la mayor de sus hijas, cuenta a EXTRA que el calvario empezó el 3 de junio de 2020. El hombre, de 53 años, retomó ese día sus labores como conductor de bus en la ruta Capulí-La Cocha, que alimenta al sistema de transporte municipal.

Su familia estaba nerviosa, pues durante el confinamiento únicamente habían salido de casa para lo indispensable. No visitaron a nadie, no fueron de compras ni de paseo. Nada.

Ahora Guillermo tomó el volante otra vez, pero no se habrían implementado los escudos sanitarios necesarias en su unidad y en el sistema de transporte, como la construcción de una cabina para no tener contacto con los usuarios, según Liseth.

Tampoco le habrían asignado una azafata o ayudante, por lo que él mismo cobraba los pasajes y entregaba vueltos. 

“Le dijimos que por qué no había dicho nada. Nos respondió que tenía miedo de que lo botaran del trabajo”, Liseth Villacrés.

Empezaron los síntomas

Pasaron cuatro días y el conductor empezó a tener síntomas de la enfermedad. Para el domingo presentó dolores articulares, dolor de huesos, de cabeza y fiebre. Por eso lo llevaron a un médico y el diagnóstico que le dieron fue neumonía. Entonces volvió a casa.

Liseth Villacrés detiene su relato por el llanto. Pide disculpas y dice con rabia que “nadie los ha ayudado, ni con los gastos fúnebres ni con una respuesta para su situación”. El dueño del bus les habría dicho que el encargado de alguna indemnización o de prestar las garantías necesarias para los conductores es el Municipio de Quito.

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Guillermo trabajó como conductor de buses desde muy joven. El último recorrido que cubrió fue La Cocha-Capulí.CORTESÍA

Nadie se responsabiliza

La Empresa de Pasajeros informó a EXTRA que la responsabilidad de equipar las unidades es del operador, puesto que la entidad alquila el servicio.

“Cualquier cosa que tenga que ver con el trabajador puntualmente es responsabilidad del operador”, explicaron desde el departamento de comunicación.

Liseth insiste en que los cuidados por parte de su papá no faltaron. “Usaba mascarilla, se cambiaba de ropa todos los días y entraba a la casa a ducharse”, reitera.

La odisea

Guillermo Villacrés estuvo 11 días hospitalizado en el IESS Quito Sur en el área de emergencias, según su hija Liseth porque no había más espacio. “Lo tenían con oxígeno, pero necesitaba cuidados intensivos”, explica la parienta.

Le indujeron al coma para intubarle. Le explicaron a Liseth que las radiografías de los pulmones se veían mal, que había manchas negras.

El 9 de junio, sus familiares vieron por última vez al paciente. Después de 13 días, el 22 del mismo mes su hija recibió una llamada del médico. Guillermo no había resistido más. Sus órganos le fallaron.RELACIONADAS

El entierro fue doloroso para todos, pues no pudieron verlo ni tocarlo, aunque sea una última vez. Incluso cuando empezó a tener síntomas él se autoaisló en un cuarto.

“Mi papá salió a morir, a eso salió”, reclama Liseth, quien hasta hoy no ha tenido apoyo de ninguna institución.

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En los cantones con semáforo amarillo el transporte urbano se mantiene con un aforo del 50 % . El servicio se reanudó el 3 de junio en Quito.GUSTAVO GUAMAN

En la nada

Guillermo trabajó como chofer desde muy joven. Liseth lo recuerda frente a un volante desde que tiene uso de razón. Ella tiene 27 años y cuatro hermanos. “Dos todavía son menores de edad y dependían de mi papá”, comenta.

La madre de Liseth vendía frutas en el sur de Quito. Con la declaratoria de emergencia dejó de lado su oficio para ayudar a su hija en un local. Tampoco ha producido dinero para cubrir sus gastos. Están desesperados.

Desesperación y pedido de ayuda

Segundo Rea, representante de la operadora TransPlaneta, a la que pertenece la unidad, explicó que Guillermo no trabajaba directamente con la empresa, sino a través del dueño del bus.
A pesar de que la familia prepara unaacción judicial para establecer las responsabilidades de la muerte de Villacrés, requieren ayuda económica.
La esposa del conductor tampoco ha salido a trabajar y no hay recursos. Si desea ayudar a esta familia puede comunicarse con Liseth Villacrés al 0998857060.

Fuentes: Diario Extra, 1er Impacto

Tío de 15 años habría abusado sexualmente de sobrina de 4

El grito desgarrador que brotó de la garganta de una niña de 4 años, alarmó a la madre. Al acudir en su auxilio lo que descubrió la dejó aterrada.

Cerca de donde estaba la infante se encontraba su tío, otro menor de 15 años, quien, por palabras de la niña, presuntamente había abusado sexualmente de ella.

El caso de la supuesta violación se registró, anoche 30 de junio de 2020, en una zona rural del cantón Sucre, provincia de Manabí.

Según un extracto policial, la madre de la afectada narró que todo se generó en la casa donde residen. Ella se cambiaba de vestimenta y dejó a su hija en la parte baja. La inofensiva criatura jugaba y a los pocos minutos escuchó el alarido que la preocupó. Allí fue que observó a su hermano.

Posterior al relato estremecedor de la progenitora, agentes policiales se trasladaron hasta el lugar en busca del sospechoso. Sin embargo, luego de una intensa búsqueda por varias viviendas no pudieron dar con su paradero.

Del caso tomó conocimiento el fiscal de turno, Luis Castillo Giler, quien dispuso que la niña sea trasladada para un examen médico legal y poder continuar con las diligencias de ley.

Fuente: Diario Extra, 1er Impacto