¡Con instinto de papá!

Dice que no debería haber aspavientos. Que era su deber. Y que cualquiera pudo haber hecho lo mismo… Ramón Salazar, cabo primero de Policía, cuenta qué hay detrás de una foto que se hizo viral en las redes en pocas horas.

En la imagen, él aparece sentado sobre el pavimento de la avenida Simón Bolívar, con un niño en su regazo. Ramón con la mano derecha sostiene un celular y con la izquierda lo abraza.

Unos minutos antes, a las 17:00 del viernes, el policía conducía hacia su casa en Yaruquí, luego de cumplir con su turno. Entonces, se topó con el tráfico y vio que más adelante un auto estaba de cabeza. Una mujer seguía atrapada en el asiento del conductor y algunos militares intentaban sacarla.

“Mi primer pensamiento fue ayudar a los afectados”.

Entonces se bajó del carro y observó un tumulto. Cuando se acercó vio que un niño, de unos tres años, lloraba desconsoladamente. Tras el siniestro, estaba asustado. Aún más por toda esa gente que lo rodeaba. No entendía lo que pasaba.

Ramón se sentó en el piso y lo tomó en sus brazos. Intentaba comunicarse con el pequeño, pero no lo entendía. Solo decía “ayuda”, “ok”, y su nombre: Dillan. Tenía una herida leve en su pierna, pero le dolía.

“Le dije que me iba a quedar con él y que todo estaría bien. Solo dijo: ‘ok’. No entendía el español”, relata el policía.

En ese momento solo atinó a abrazarlo y una persona le dio un celular . “Póngale algún video para que se calme”, le sugirió. Lo primero que se le vino a la mente fue que a su hijo, de cuatro años, le encantan las caricaturas de ‘Paw Patrol’, sobre un grupo de perros que ayudan a la comunidad.

“Cuando ve eso se olvida de cualquier cosa. Lo mismo pasó con Dillan”.

Pensó que si su hijo estuviese en esas circunstancias, también le gustaría que alguien se ocupara de él. “Fue instinto policial y luego el paternal”.

SU LABOR

Ramón está en el servicio policial desde hace 15 años. Además, es profesor de Educación Física en la Escuela de Policía, pero con la emergencia sanitaria se suspendieron estos entrenamientos y salió a patrullar. “Estuve un mes en Guayaquil haciendo sensibilización a la gente por el coronavirus. Ahora Quito está en ese punto de contagios”, cuenta.

Cumple su turno en una Unidad de Policía Comunitaria (UPC) del Comité del Pueblo, en el norte de Quito. Pero ese viernes salía del Tribunal Contencioso Electoral porque lo enviaron allá.

Sus compañeros, entre risas, le toman fotos mientras es entrevistado. “Después no nos han de creer”, dicen.

Este cabo primero se enamoró del uniforme cuando unos gendarmes visitaron su colegio. Estaban tan impecables que él pensó: “Yo lo voy a usar”. Y así fue.

Fuente: Diario Extra, 1er Impacto

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