Olla solidaria salva a vecinos de Bastión Popular

Blanca Aráuz se despierta en la madrugada para antes de las 07:00 estar en el centro polifuncional Zumar, ubicado en Bastión Popular, al norte de Guayaquil.RELACIONADAS

Desde que empezó la emergencia sanitaria no ha podido trabajar y para ocupar su tiempo y al mismo tiempo alimentar a su familia, se ofreció como voluntaria en la preparación de 800 raciones alimenticias diarias que son entregadas a las familias más necesitadas de su sector.

Desde esa hora, hasta las 11:30, ella y otros nueve o diez personas cocinan los alimentos. Blanca está desde que empezó la iniciativa, el pasado 11 de marzo, promovida por la fundación Ama.

José Jaramillo, quien es parte de esta organización, contó que la idea nació tras notar las necesidades que hay en Bastión Popular, porque mucha gente que era cabeza de hogar falleció a causa del virus.

Bastión popular
Arroz o avena es lo que entregan a las familias que más lo necesitan.CORTESÍA

En marzo empezaron con 25 coladas. Luego, se pusieron la meta de preparar 800 raciones completas diarias. Explicó que esto lo hacen en base a donaciones de empresas públicas, privadas y personas de buen corazón. Por eso hay días en los que no llegan al total de platos que necesitan.

Pero con lo que les regalen preparan los platillos, que luego los colocan en fundas para su distribución, porque a veces no tienen platos desechables en qué servirlos.

Jaramillo recuerda que durante los primeros días, cocinaban en su casa, pero luego la Dirección de Acción Social y Educación del Municipio de Guayaquil se unió a esta causa y les prestan el espacio y los utensilios que hay en el centro polifuncional.

Allí, en cuatro grandes ollas industriales mezclan lo que tengan a la mano. Rosa Quiroz, otra vecina, destaca la voluntad y cariño de este proyecto, porque así ganan todos.

Ella, al igual que Blanca, también se quedó sin trabajo. Por su apoyo, ambas reciben alimentos para llevar a su hogar.

A las 11:30, cuando están listas las raciones, las empaquetan y, en una camioneta, las reparten entre los moradores. Terminan de entregar la última a las 17:00, aproximadamente.

Jaramillo destaca la gran labor de los moradores, que con su voluntad están ayudando a los demás a mantenerse alimentados, aunque no haya trabajo.

Para la inscripción voluntaria y donación de víveres pueden contactarse al número 0980828039.TAGS

Fuente: Diario Extra, 1er Impacto

¡Sacan ‘el jugo’ al virus!

Quien piense que de la pandemia no se puede sacar provecho está equivocado. El coronavirus es la oportunidad para que entidades académicas ejecuten proyectos que permitan una actualización de los conocimientos.

La Escuela Politécnica del Litoral (Espol) dirige el plan ‘Diagnóstico genético de SARS-CoV2 para el control epidemiológico de COVID-19’, que se concentra en las parroquias Colonche y Manglaralto (norte de Santa Elena) y en Puerto López (franja sur de Manabí).

Este proyecto estudia la dinámica de infección del virus en pacientes asintomáticos de grupos de población de zonas rurales que ejercen actividad económica en los sectores mencionados.

ruido
Alumnos de la UPS recurren a sus celulares para analizar los niveles de ruido en Guayaquil.CORTESÍA

En la investigación participan el Centro Nacional de Acuicultura e Investigaciones Marinas (Cenaim), Laboratorio de Biomedicina y del Servicio Integrado de Laboratorios (Silab), Fideicomiso Sumar Juntos y la fundación Crisfe.

Con esta labor se busca conocer el estado de la epidemia y aportar con resultados que les permitan a las autoridades hacer una mejor toma de decisiones en esas zonas costeras. Así se puede determinar técnicamente el verdadero riesgo epidemiológico de la inserción laboral.

Para su implementación se consideró a grupos poblacionales que no tienen facilidades de acceso a las pruebas.

Mientras 54 estudiantes del segundo nivel de la carrera de Ingeniería Ambiental de la Universidad Politécnica Salesiana (UPS), sede Guayaquil, realizaron el proyecto denominado ‘Ruido ambiente en tiempos de COVID-19’.

El fin es conocer el comportamiento del sonido ambiente alrededor de los hogares guayaquileños en época de confinamiento cuando no hay mucho tráfico o personas, y compararlo con lo que sucede una vez que las actividades se reanuden.

El estudio compara los niveles máximos permisibles establecidos en la Normativa Ambiental Nacional y evalúa el impacto al medio ambiente por la contaminación sonora.

Los universitarios utilizaron la aplicación de un sonómetro en sus teléfonos móviles, cumpliendo con la metodología de los cinco segundos, de acuerdo a los Niveles Máximos de Emisión de Ruido y Metodología de Medición para Fuentes Fijas y Fuentes Móviles.

La labor empezó en las primeras semanas de mayo, cuando el Puerto Principal estaba en confinamiento y en semáforo rojo; siguió en junio, cuando cambió a amarillo, tomando en cuenta el distanciamiento social.

Las mediciones de niveles sonoros se realizaron en diferentes puntos de la ciudad, aprovechando que los estudiantes permanecen en casa.

El proyecto lo impulsó Carmen Palacios, directora de la carrera Ingeniería Ambiental. Señala que en estos tiempos adversos se puede mostrar, desde la academia, la capacidad de resiliencia.

Hay resultados preliminares que permiten iniciar la evaluación. Por ejemplo, en horas de la mañana en La Pradera, al sur, a inicios de mayo se reportaron valores promedios de 35,8 dB (decibeles); mientras que en junio, cuando hubo la influencia de tráfico y personas deambulando, subió a 56,4 dB. Según la normativa ambiental el límite máximo permisible para uso de suelo residencial en horario diurno es de 55 dB.

Fuente: Diario Extra, 1er Impacto