Del hospital a la cárcel

Para investigar un presunto femicidio, el juez Wilner Valencia Rodríguez dictó prisión preventiva en contra de Marcos Mora Pérez, a quien le dieron el alta tres días después de haber fallecido su conviviente Génesis Talía Jiménez Guerrero.

Ambos se hallaban hospitalizados en la ciudad de Guayaquil por quemaduras que sufrieron durante una explosión en su vivienda ubicada en el cantón Daule.

Al término de la audiencia, los agentes de la Dinased tuvieron que pedir refuerzo a sus compañeros del servicio preventivo del Comando dauleño para poder sacar a Mora, ya que los amigos y familiares de la víctima mortal, con carteles en manos y con los ánimos caldeados, querían hacer justicia por su cuenta.

Tras amurallar la puerta de ingreso al juzgado, los agentes sacaron rápidamente al procesado en una camioneta para trasladarlo al Centro de Privación de Libertad de Guayaquil.

Minutos antes de este suceso, el padre de Mora fue supuestamente agredido a golpes por hombres y mujeres amigos de la fallecida, cuando salía de la Defensoría Pública, por lo que tuvo que intervenir la policía para controlar los incidentes suscitados en pleno centro del cantón y que terminaron a dos cuadras de la dependencia judicial.

Según contó a EXTRA un familiar, el domingo 12 de julio de 2020, Génesis, de 27 años, junto a su hija, de 2, y su conviviente resultaron quemados tras una explosión que presuntamente fue provocada por este último, en su domicilio ubicado en la ciudadela Marianita 4, de Daule.

Un allegado de la fallecida testificó que el procesado la llamó hacia la cocina y luego le habría lanzado alcohol al cuerpo para quemarla a propósito.

Génesis Jiménez murió la mañana del sábado 25 de julio. A él le dictaron prisión el martes 28. La niña aún batalla por salvar su vida en una casa asistencial de Guayaquil.

No contaba penas por amenazas

A decir de Jhon Alfonso Jiménez Guerrero, su hermana, por celos, era constantemente maltratada por su cuñado.

“No la dejaba salir, él estaba pendiente todo el tiempo de ella porque hasta la ubicación le pedía de dónde se encontraba. Era una persona que quería controlarle la vida totalmente, ella no quería denunciar los maltratos porque, al parecer, estaba amenazada de que le iba a quitar a los bebes, por eso nunca denunció nada. Por una psicóloga de Guayaquil, que era amiga de mi hermana, nos hemos enterado de todo esto”, contó el deudo. 

Fuente: Diario Extra, 1er Impacto

El presunto asesino de sus abuelos quería que pareciera un robo

Estuvo ahí mientras los agentes de Criminalística revisaban los cuerpos de sus abuelos. El adolescente, de 15 años, incluso brindaba café caliente a su entristecida familia en la fría madrugada del lunes 27 de julio de 2020. Nadie siquiera imaginaba que sería el sospechoso del doble crimen ocurrido en La Argelia, sur de Quito.

Era la 01:00. La alarma comunitaria sonó y despertó a todos. El primer pensamiento de la mayoría fue que un delincuente habría entrado a alguna casa para robar. Aunque antes nadie había escuchado nada. Ni siquiera a los perros –escandalosos y bravos– que cuidaban la vivienda donde minutos antes dos adultos mayores habían sido asesinados.

Según el mayor Iván Naranjo, jefe de la Unidad de Investigación de Delitos contra la Vida, este fue un elemento fundamental en la investigación. Resultaba raro que si alguien entró a robar a los abuelitos, los canes no hubieran reaccionado. “No existía un victimario fuera del entorno familiar”, confirmó a EXTRA.

Los gendarmes revisaron la casa y no encontraron las cerraduras forzadas y los objetos de valor estaban en su lugar.

“Personas que vivían en la misma propiedad, pero en diferentes plantas, no escucharon que alguien más hubiera ingresado”, comentó Naranjo.

Los indicios apuntaban a que alguien del mismo núcleo familiar estranguló con una bufanda a una mujer, de 75 años, y golpeó en la cabeza y ahogó a un hombre, de 72.

Quiso despistar

En la madrugada del crimen, el nieto de las dos víctimas, que vestía jean plomo y una chaqueta verde con capucha, entraba y salía de la casa en medio de la conmoción de la familia. Se frotaba las manos.

Los agentes pidieron que desalojaran la escena para recabar los indicios, mientras todos esperaban en la acera.“La información preliminar de campo apuntaba a que no existía un victimario fuera del entorno familiar. No encontramos cerraduras forzadas, ni el robo de algún objeto de valor… los perros no ladraron”.Iván Naranjo
Jefe Unidad de Delitos contra la Vida

Durante las primeras indagaciones se pensó que se trató de un robo. Pero no.

Iván Naranjo agregó que habría sido este muchacho el que abrió los cajones y desordenó las cosas para que pareciera que alguien había entrado a robar.

Lo más contundente, según el gendarme, fue el hallazgo de máculas cafés en el lavabo de la vivienda del adolescente y sus padres. “¿Qué criminal se lava las manos después de cometer este hecho? Ninguno”, sentenció Naranjo.

Además, el cuerpo del abuelo –hallado en el terreno de la casa– estaba cubierto con una sábana, sin zapatos. Para Naranjo, un delincuente común no haría eso. Estos detalles también alertaron a los agentes de la Unidad de Investigación de Delitos contra la Vida. Los cadáveres fueron levantados y llevados a la morgue.

Ya en la mañana, los policías continuaron con las investigaciones. El adolescente se mostraba inquieto. Y miraba a los agentes desde la terraza del inmueble.

ASESINATO  (32146976)
Durante las investigaciones, el menor observaba a los agentes desde la terraza del inmueble. KARINA DEFAS

Los investigadores entrevistaron a los familiares, incluido el muchacho. Fue entonces cuando habló. Él habría asesinado a sus abuelos “por un resentimiento que tenía de años anteriores”, reveló el mayor Naranjo.

En ese momento fue detenido frente a su padres, quienes aparentemente no tenían idea de lo que pasaba, ni del supuesto resentimiento de su hijo.

El sospechoso, sus padres y abuelos vivían en la misma casa, pero en diferentes departamentos.

Psicopatía

Imagen PERFIL PARRICIDA
INFOGRAFÍAADRIÁN PEÑAHERRERA

Según Adriana Oñate, jefa del Servicio de Psicología del Hospital Metropolitano de Quito, es necesaria una revisión del muchacho para conocer con exactitud lo que lo habría llevado a cometer el crimen.

“Estaría dentro del perfil de los parricidas… pero habrá que evaluar el entorno”, dijo.

Entre las posibilidades está que el menor haya desarrollado psicopatía, lo que no le permitiría ver la magnitud del hecho. “Si intentó disimular el hecho, quizá hubo una planificación. En estos casos esperan a que las víctimas no estén alertas”, explicó la experta.

Todo ocurrió en la madrugada, no se sabe aún si hubo algún enfrentamiento, pero los vecinos del sitio comentaron que los adultos mayores ya habrían tenido otros contratiempos. No saben si fue con él. Pero el año pasado alguien rompió una ventana de la vivienda aparentemente para robarles, después de unos meses habrían intentado incendiar la casa.

Oñate explicó que el joven debió presentar actitudes previas, quizá rebeldía o conflictividad. Queda investigar si los hechos del año anterior estarían vinculados al supuesto resentimiento del nieto.

“Fue una sorpresa para toda la familia conocer que el victimario de estas personas se encontraba entre ellos”, concluyó el mayor Iván Naranjo.“Puede haber algún tipo de psicopatía que se desarrolló en la adolescencia. Está justo en la edad en la que aparecen estos cuadros. Aunque habría que evaluar si tuvo algún tipo de maltrato o abuso”.Adriana Oñate
Psicóloga

Fuente: Diario Extra, 1er Impacto

Doctor quiteño habría dejado entrar al domicilio a su atacante

El médico quiteño Rubén Darío Jara Valero, de 63 años, a quien encontraron sin vida en el departamento que alquilaba en un edificio del barrio Quito, en la Calle 8 y Avenida 10, en el centro de Manta, provincia de Manabí, habría sido asesinado por robarle y aparentemente dejó entrar al domicilio a su atacante.Luego de las investigaciones periciales de agentes de Criminalística y de la Dirección Nacional de Delitos Contra la Vida y Muertes Violentas (DINASED) se expusieron varios detalles sobre el hecho violento, conocido la mañana del lunes 27 de julio de 2020.

El coronel Pablo Ramírez Erazo, jefe policial de la Subzona Manabí Nº 13, indicó que en las indagaciones conocieron que Jara mantuvo una reunión el sábado 25 de julio de 2020, cuando fue visto con vida por última vez. Cuando hallaron su cuerpo, él tenía más de 24 horas fallecido.

El cadáver del galeno fue encontrado dentro de su residencia, a un lado de la cama con lividez cadavérica. Tenía una mordaza y las manos atadas. El hallazgo lo hizo un empleado del inmueble.

“Estamos analizando todas las evidencias para dar con los responsables de este lamentable crimen. La motivación de este caso sería un robo, no se le encontró el celular ni una tarjeta de débito”, indicó el coronel Ramírez.

La Policía, según las primeras indagaciones, establece que el galeno, quien vivía solo, habría permitido entrar a su verdugo hasta el segundo piso del edificio donde residía. Una vez adentro lo habrían atacado y él murió por asfixia.RELACIONADAS

“No fueron violentadas las entradas al departamento. El victimario conocía a la víctima, ingresó sin trabas porque no hubo forzamiento de ninguna seguridad”, explicó la autoridad.

“Me encuentro con la sorpresa de esto, él vivía solo, era una persona muy cordial y tranquila, sé que era médico y trabajaba en una clínica hace más de un año”, dijo sorprendido Roberto Castillo, inquilino del mismo edificio en que residía la víctima. 

Luz Muentes, presidenta del barrio donde ocurrió el crimen, sostuvo que es la primera vez que sucede un hecho de esas características en el lugar. 

Fuente: Diario Extra, 1er Impacto