Ráfaga de tiros no logró silenciarlo

Alias El Chino sería el presunto autor de los disparos que por poco terminan con la vida de Pedro David Suárez Valero, de 23 años.

Este intento de asesinato ocurrió a las 22:30 del miércoles 19 de agosto de 2020, en la avenida Juan X. Marcos entre Olmedo y Mejía, del cantón Babahoyo, Los Ríos.

El agredido, identificado también como Miky, sigue vivo de milagro después de que dos sujetos en moto le propinaran varios disparos a quemarropa. Durante el tiroteo, la víctima corrió al menos una cuadra y en su intento por evitar que lo maten ingresó a una vivienda donde terminó desplomándose boca abajo.

Los sicarios huyeron del sitio creyendo que habían culminado la ‘vuelta’, pero Miky resultó tener más vidas que un gato. Inmediatamente los habitantes del sector pidieron una ambulancia que llegó a los pocos minutos para trasladar al herido a una casa asistencial.

Pero antes de ser auxiliado por los paramédicos, el baleado responsabilizó a alias El Chino de ser el presunto responsable del atentado. Una vez hospitalizado, Pedro David ingresó al quirófano y se mantiene con pronóstico reservado.

William Cabrera, residente del sector, señaló que se escucharon al menos siete detonaciones de arma de fuego. Como testigo del hecho, el ciudadano quedó aterrado ya que, según afirmó, hace mucho tiempo no ocurría algo así en la zona.

Otra ciudadana, que no quiso identificarse, aseguró que vio a Miky transitando por el lugar cuando de repente apareció la moto con dos ocupantes. Uno de ellos empezó a dispararle y el joven no tuvo más opción que correr.RELACIONADAS

Agentes de la Dinased y Criminalística fijaron varios indicios balísticos sobre la calzada. Mientras tanto los uniformados buscan establecer el móvil del suceso que alteró la tranquilidad de la barriada. 

Fuente: Diario Extra, 1er Impacto

¡‘Cayó’ después de dos años!

Se acogió al silencio. No se resistió cuando los policías del Bloque de Búsqueda interceptaron un autobús que cubría la ruta a Sangolquí, al sur de Quito. La tarde del martes lo arrestaron como principal sospechoso del abuso sexual de una niña de cuatro años.

Según el mayor Juan Carlos Valverde, jefe de esta unidad, el hombre, de 44 años, prestaba servicio de transporte escolar en el plantel donde la menor estudiaba y habría aprovechado uno de los recorridos para cometer el delito, en septiembre de 2018, en la capital.RELACIONADAS

La niña había tardado media hora más de lo habitual en llegar a su casa, algo que prendió las alarmas en su madre. El sospechoso habría llevado a la menor de edad a su vivienda, donde le quitó la ropa y abusó de ella. Para ‘comprar’ su silencio le regaló una muñeca. Artilugio que no le funcionó, pues la progenitora buscó la forma de que su hija le contara lo sucedido.

“La revisó y se dio cuenta de que la situación no estaba bien ni psicológica ni físicamente”, explicó el gendarme. Enseguida fue a colocar la denuncia y en el examen médico legal y psicológico se certificó que, en efecto, hubo un abuso sexual.

Las indagaciones

El sospechoso huyó enseguida, por lo que a las autoridades les tomó dos años encontrarlo. Aunque hace seis meses lo identificaron y seguían su modo de vida para que no se volviera a escapar.

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Durante las últimas semanas se desempeñaba como controlador de bus.CORTESÍA

Valverde comentó que la pandemia retrasó un poco el proceso, pues dejó de trabajar como controlador de bus, en el cantón aledaño a la capital. “Esta gente ya sabe que la policía está detrás de ellos”, agregó.

El sospechoso laboraba unas semanas en una unidad y enseguida se cambiaba a otra para precisamente no ser reconocido y tener un bajo perfil.

Según el jefe del Bloque de Búsqueda, la informalidad de su trabajo de controlador de bus lo habría ayudado, pues allí no existen contratos, ni se presentan papeles. “A veces solo usan seudónimos y como les pagan por días o por horas, no hay mayor indagación en los datos”, explicó.

Los agentes lo detuvieron en las calles García Moreno y General Enríquez. El hombre se mantuvo sereno durante su aprehensión y se identificó. Los uniformados le explicaron los cargos que enfrentaba y lo subieron a la camioneta. Antes de eso, le dijo a su compañero de trabajo: “Llámele a mi esposa, no sea malito”. 

Fuente: Diario Extra, 1er Impacto

“Una cadena de oro le costó la vida a mi padre”

Luego del crimen de Isaac Ulloa lo único que le quedó a su familia fue cerrar las puertas de la joyería que él atendía y que funcionó durante 25 años en las calles Benalcázar y Rocafuerte, en el Centro Histórico de la capital.

Allí, el viernes pasado, el hombre, de 62 años, abrió por última vez su local, aunque su hijo, Juan Carlos Ulloa, contó a EXTRA que “ese día no queríamos que lo abriera”.

Sus familiares aún no asimilan lo sucedido: un hombre y una mujer entraron a la joyería y quisieron robarle, él se habría resistido y recibió un disparo. Esa misma mujer, de unos 30 años, fue el día anterior del crimen para encargar una costosa joya. “Era una cadena de oro con una medalla”, contó Ulloa.

A los tres hijos de la víctima les pareció muy raro el pedido, sobre todo en una época de crisis económica por la pandemia. La sospechosa le entregó 50 dólares de adelanto. “Ese trabajo le costó la vida a mi padre”, dijo.

Algo que tampoco han podido explicarse los parientes es el por qué la víctima dejó que pasaran al interior del local, cuando tenía establecido atender solo en la puerta y a través de una reja. No se sabe con exactitud qué le pudo decir la mujer para que Isaac Ulloa accediera.

Continúan las indagaciones

El teniente coronel Krosby Riera, encargado del Distrito Manuela Sáenz, informó que aún se desarrollan las investigaciones para dar con el paradero de los sospechosos. “Se hicieron varios allanamientos dentro de las 24 horas de flagrancia”, explicó el gendarme.

Hasta ahora solo se conoce que el sujeto se cambió rápidamente de chaqueta y se fue por la calle Bolívar. La chica aparentemente se perdió entre los transeúntes.

Finalmente los sospechosos no lograron llevarse nada material, pues luego de la detonación del arma de fuego se habrían asustado y huyeron.

Debido a este caso, al menos 80 personas se convocaron en la Plaza Grande para exigir seguridad en el sector que –dijeron– “está sufriendo por el aumento de la delincuencia”. 

Fuente: Diario Extra, 1er Impacto