Intentó suicidarse porque no aprobó el examen para entrar a la universidad

El joven escondía su rostro detrás de un armario. Estaba con vergüenza y no quería que los policías lo juzgaran por lo que pretendía hacer.

En sus manos tenía una cuchilla y un pedazo de vidrio con los que, al parecer, intentó quitarse la vida minutos antes. Su madre se percató del hecho cuando ingresó al cuarto de él y vio que estaba provocándose pequeñas heridas en ambas muñecas. La mujer, desesperada, quiso acercarse, pero su hijo le advirtió que si lo hacía se mataría frente a ella.

La señora llamó al ECU-911 para pedir ayuda y un grupo de policías, entre ellos el subteniente Stalin Chango, llegaron al domicilio, ubicado en Carcelén, en el norte de la capital. El oficial intentó conversar con el joven para que no cometiera un suicidio, pero este no respondía y creía que lo iban a llevar detenido. “Nadie me entiende, solo quiero estar muerto”, gritaba.

El ministro de Salud, Juan Carlos Zevallos, señaló que durante la pandemia aumentaron los casos de suicidio.

Chango reconoció que estaba un poco nervioso por la situación y tenía miedo de no poder salvarlo. Entonces dialogaron con él por varios minutos y mientras tanto, en su mente, el policía planificaba cómo ayudaría al afectado, de 19 años.

El uniformado aprovechó un momento en el que el chico se volteó para coger nuevamente la cuchilla, respiró hondo y corrió hacia donde él. Lo abrazó fuertemente para inmovilizar sus brazos y sus compañeros le quitaron los objetos con los que quería lastimarse. Luego lo trasladaron hasta el hospital de Calderón, donde le curaron las heridas y le dieron atención psicológica.

Los médicos se percataron que el chico habría intentado quitarse la vida en otras ocasiones porque vieron marcas cicatrizadas en su brazo derecho. Además, un psicólogo de allí determinó que tenía un cuadro depresivo muy fuerte.

La señora le contó al policía que su hijo cambió de actitud cuando se enteró que no podía ingresar a la universidad. Además, desde que se inició la emergencia sanitaria por el coronavirus, el joven se habría alejado de su familia. Pasaba encerrado en su cuarto. No comía ni hablaba con nadie. 

La madre se preocupó más cuando el muchacho dejó de cuidar a su gatito, el cual siempre pasaba con él, pero desde que se deprimió no los ha visto juntos. Ella le hizo un seguimiento por varios días y se dio cuenta de que su hijo deliraba, hablaba solo. No descansaba por las noches y “solo escuchaba música melancólica”. 

También dijo que el chico era uno de los mejores estudiantes en el colegio y que su anhelo era continuar con sus estudios superiores.

Fuente: Diario Extra, 1er Impacto.

¡Empleada y ‘chora’ a la vez!

Una mujer no creyó que la Policía la iba a relacionar con el asalto del local de zapatos donde trabajaba.

La noche del pasado domingo, ella y su compañera estaban cerrando el negocio, ubicado en El Inca, en el norte de la capital. Sin embargo, antes de que bajaran la puerta, tres individuos ingresaron a la fuerza, se llevaron varias fundas llenas de zapatos y huyeron del lugar en un automóvil.

Uno de los moradores logró apuntar la placa del vehículo y se la entregó a los policías, quienes realizaron una búsqueda por los sectores aledaños. En el Comité del Pueblo hallaron un carro con la misma numeración y ubicaron a uno de los implicados en el robo. Él habría confesado cómo opera la banda e informó que una de las trabajadoras del negocio trabaja para la organización.

Luego allanaron tres domicilios en el norte de Quito, donde encontraron más de la mitad de la mercadería que fue sustraída. Además, detuvieron al resto de los implicados, incluidos la ‘campanera’. Uno de ellos registra varios antecedentes penales, cuatro por robo y uno por tenencia de armas.

Todos son ecuatorianos y fueron llevados hasta la Unidad de Flagrancia.

Fuente: Diario Extra, 1er Impacto.

Mujer se salva de robo, pero policía resultó herido

Abala. Así repelieron un robo dos agentes de la Policía Nacional, cerca de las 12:00 del martes 29 de septiembre, en el sector de La Garzota, en el norte de Guayaquil. Los uniformados se percataron que una mujer, abordo de un vehículo blanco, era víctima de dos sujetos, que intentaban asaltarla con arma en mano.

Según la fémina, que prefirió no identificarse, ella había salido de una agencia bancaria ubicada a unos 900 metros de donde fue interceptada por los delincuentes, en las calles Guillermo Pareja y Virgilio Salinas.RELACIONADAS

“Cuando iba a girar a la derecha, dos tipos abordo de una moto se pararon de mi lado y me sacaron un arma de fuego, me dijeron que entregue los 3.000 dólares que había sacado. De repente llegaron los policías y los delincuentes empezaron a disparar contra de los uniformados”, manifestó la mujer. 

Producto de la balacera uno de los gendarmes que impidió el robo recibió un disparo en la pierna derecha, lo que le provocó una herida de consideración.Play Video

La mujer comentó que mientras se escuchaban las detonaciones ella solo se agachó en el carro para no resultar herida.

NO TENÍA BILLETE

La señora que conducía el vehículo blanco manifestó que sí fue a retirar dinero a una agencia bancaria ubicada en la avenida de Las Américas, exactamente 3.000 dólares, sin embargo el dinero fue depositado en la misma agencia de inmediato.

Al sitio llegaron agentes de varias unidades especiales de la Policía Nacional, entre estas la Dirección Nacional de Investigaciones de Muertes Violentas (Dinased) para averiguar si este hecho corresponde a un intento de robo a algún otro delito.

Fuente: Diario Extra, 1er Impacto.