¡Aviso de muerte! El agente presintió que algo malo iba a pasar

Una hora antes del crimen, el agente metropolitano de control Óscar Andrango tuvo un mal presentimiento y le envió un video a su compañero Gabriel Lamilla.

Le recomendó a su colega que no fuera a la parada del Trole de El Recreo, en el sur de Quito, porque un grupo de vendedores ambulantes presuntamente querían matarlo.

Lamilla le hizo caso. Pero a las 17:45 escuchó una alerta en la radio. Su ‘compa’, el que le había advertido que ni se acercara por allí, había sido apuñalado en aquel sitio mientras cumplía con su trabajo.

Cuando llegó a la escena se habían llevado el cuerpo ensangrentado de Andrango y buscaban al responsable.

Según el informe policial, el herido fue llevado en una camioneta porque no llegaba una ambulancia. Uno de los agentes que iba con Andrango le dio respiración boca a boca e intentó reanimarlo, pero la víctima falleció en el camino.

Cuando los gendarmes localizaron al presunto asesino, Renee Vargas, Lamilla lo reconoció. Era el comerciante a quien horas antes le había decomisado tabacos por no hacer caso de retirarse de dicha zona.

Según el uniformado, el fin de semana tuvo problemas con la misma persona y dos mujeres, quienes, al parecer, habían colaborado con la fuga del sospechoso tras el crimen.

El general Fausto Olivo, director de la Dinased, indicó que investigan si los involucrados pertenecen a una banda delictiva. “Un comerciante normal no lleva un cuchillo ni por defensa propia”.

Una mujer, quien prefirió no identificarse por miedo a represalias, vende periódicos cerca de donde ocurrió el crimen. Ella comentó que el detenido es problemático y que ha tenido varias peleas con otros vendedores o con las autoridades. “El mes anterior le agredió al comisario del Distrito Eloy Alfaro”.

Los agentes metropolitanos temen volver a patrullar la zona por una venganza de los vendedores.

Sin embargo, otros comerciantes comentan que los agentes metropolitanos tampoco son santos. Steven Chico comercializa mascarillas por el lugar y contó que en varias ocasiones le patearon su mercadería por no retirarse.

La mañana de ayer, decenas de uniformados se congregaron en las afueras del Palacio Municipal, en el centro de la urbe, para pedir más garantías en sus labores. 

Fernando Anchatuña pidió que los doten de armas no letales y de otros implementos para evitar este tipo de crímenes. “Si el compañero tenía un chaleco se pudo haber salvado. No es el único, ha habido más compañeros apuñalados”. 

Agente metropolitano - crimen - Quito

Fuente: Diario Extra, 1er Impacto.

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