En moto y a la ‘brava’ roban en el Comité del Pueblo de Quito

Apenas unos segundos tarda un sujeto es llevarse la pertenencias de las personas que permanecían en un vehículo  estacionado en una de las calles del Comité del Pueblo, en el norte de la capital. Mientras tanto, su acompañante, un hombre con casco, aguarda en una motocicleta. RELACIONADAS

El incidente ocurrió hace unos días. Sin embargo, el hecho se viralizó en redes sociales el 10 de diciembre. En el corto que dura poco menos de minuto y medio se distingue un automotor gris. En cuanto la moto aparece, le corta el paso y uno de los hombres perpetra el robo.

La víctima es una joven que al ver al tipo con el puñal trata de meterse en el vehículo. Pero nada impide que los hombres se lleven el botín. Luego la amenazan con el arma blanca y huyen de la escena en la motocicleta. A pocos metros, una transeúnte que camina por ahí también se aleja por temor a que la agredan.

Solo segundos después, se ve que la motocicleta con los dos hombres regresa a la calle e intercepta a una joven. Según residentes del lugar se trata de la misma chica del vehículo. Aunque algunos aseguran que es otra persona. En lo que todos coinciden es que deben hacer algo para mitigar la inseguridad.

Esto debido a que en las últimas semanas, los hechos delincuenciales los mantiene en ascuas, ya que se han multiplicado. Una de las propuestas es usar los chats comunitarios para alertar sobre las irregularidades.

Fuente: Diario Extra, 1er Impacto.

Devolvió el ataúd que le habían sugerido comprar… ¡su Angelito le ganó la batalla a la muerte!

La esperanza de vida de Ángel Orozco era de solo ocho meses. Los médicos que lo atendían, incluso, le pidieron a su madre, Carmen Pucha, que comprara un ataúd porque en cualquier momento el recién nacido moriría. Ella, con los ahorros que tenía, lo consiguió. Pero siempre mantuvo el anhelo de que aquella expectativa no se cumpliría. Y así fue. “Mi hijo va a vivir”, sentenció. Y devolvió el pequeño féretro.

El próximo 31 de diciembre, Angelito, llamado así por su mamá, celebrará su cumpleaños número ocho.

Carmen reside en el barrio Monserrath, en Conocoto, suroriente de Quito. Sentada en la sala de su casa, cuenta que llamó a su niño Ángel porque es lo que él representa en su vida: un ángel de la guarda. Un luchador. Y su historia empieza en 2012, desde antes de que llegara al mundo.

El embarazo de Carmen, de 33 años, no cumplió las semanas. Y cuando ella lo alumbró, el niño sufrió un derrame cerebral –el cordón umbilical se enredó en su cuello– y eso lo dejó con el 85 % de discapacidad intelectual. Además, le diagnosticaron el síndrome de Barakat (ver infografía), cuya principal afección, la enfermedad renal, lo ponía en la línea de la muerte.

El único contacto que tuvo con Ángel fue a través del vidrio de una incubadora, conectado a máquinas, cables y tubos. “Era muy pequeñito, muy indefenso” relata la mujer, oriunda de la provincia de Sucumbíos.

No fue sino hasta el primer mes de vida que pudo tenerlo en sus brazos. “Cuando lo abracé por primera vez fue mágico y le dije: Angelito de mi guarda, vas a ser mi dulce compañía”, dice.https://view.genial.ly/5fd150f3f7fa9c0d16b7718f

Hoy, el pequeño demuestra el amor a su progenitora con besos y abrazos. Y cuando la ve llorar es él quien seca sus lágrimas. Le sonríe. “Nunca deja de hacerlo”, dice.

Pero Ángel no ha dejado de ir al hospital. Es su segundo hogar. Necesita cuidados a toda hora y tratamientos para mejorar de alguna manera su calidad de vida. Carmen es su enfermera, pero también debe cuidar de sus otros cuatro hijos.

Si desea ayudar a esta familia con pañales, productos de aseo, víveres o un teléfono para las clases virtuales puede comunicarse al 096-811-8861, Carmen Pucha.

Más complicaciones

El síndrome de Barakat, además, le ha ocasionado pérdida parcial de la visión y tampoco puede hablar. Durante ocho años, la vida de esta familia ha transcurrido en hospitales, pues deben realizarle diálisis una vez al mes. Así como revisiones médicas y terapias físicas diarias.

Aunque ella está consciente de que la condición de su hijo es incurable, sigue luchando. Se encarga de la diálisis peritoneal diaria, limpia el catéter del abdomen de Ángel y debe mantener su casa impecable para evitar cualquier infección.

Sin importar la emergencia sanitaria, la madre debe estar en el hospital. “En la cuarentena había días que no comía para pagar el taxi. Tuve que llamar al 911 para que nos llevaran a los controles en ambulancia”, cuenta. 

ANGELITO LUCHADOR (32798127)
Los catéteres en su abdomen deben ser cambiados todos los días.GUSTAVO GUAMAN

La plata no alcanza

Carmen es el sostén del hogar. Trabajaba como empleada doméstica, ayudante de cocina. Incluso vendía comida en las calles, pero debido a la enfermedad de su hijo y la pandemia ya no puede salir.

Tiene un bono del Estado de 240 dólares que no alcanza porque las necesidades son múltiples: arriendo, servicios básicos, alimentación, movilización, internet. Además, sus hijos utilizan un celular para recibir clases virtuales.

“A veces comemos una vez al día para que alcance el dinero”, concluye la madre.

Fuente: Diario Extra, 1er Impacto.

Quito: ¡chisguetazo salvador contra los pillos!

Los asaltos no paran. Dos hombres entraron a una carnicería situada en la avenida 6 de Diciembre, norte de Quito. Vieron los productos. Preguntaron los precios. Y, de repente, uno de ellos sacó un revólver artesanal.

El intento de robo ocurrió el pasado 5 de diciembre. Todo quedó grabado. Y el vídeo del ataque se hizo viral en las redes sociales.

Los pillos, tan pronto como se ‘descubrieron’, exigieron el dinero del negocio y los celulares de las personas que estaban allí dentro. La primera reacción del dependiente, quien estaba detrás de la caja, fue echar alcohol a uno de los asaltantes.

No quedó ahí. Los dos delincuentes insistieron, pero esta vez con el arma apuntando a los vendedores. Entonces, Eduardo, el dueño del local, forcejó con uno de los asaltantes, contó Eduardo. Enseguida, los sujetos huyeron.“Caímos al piso y ahí encontré un spray ambientador y logré lanzárselo a los ojos”Eduardo
​Afectado

Por la adrenalina del momento no lograba recordar exactamente qué pasó y qué hizo. Solo hasta ver el vídeo de seguridad se dio cuenta de que no había pensado claramente. Sí sabe ahora que corrió con suerte porque uno de los asaltantes intentó disparar. Pero no pasó. “No escuchamos ninguna detonación”, expresó.

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El dueño del local forcejeó con uno de los delincuentes.CAPTURA DE VÍDEO

Barrio tranquilo

Eduardo abrió su negocio hace solo un mes. “Nunca pensé que pudiera pasar algo así porque el sector es residencial y se ha caracterizado por ser tranquilo”, comentó.

Luego del asalto, el dueño realizó una evaluación con un técnico en seguridad. Prevé implementar un botón de pánico para mejorar la respuesta. Además, denunció el hecho.

“Solo actué, no pensé”, concluyó el afectado, que por ahora se recupera de unos cuantos golpes que le dejó el enfrentamiento. 

Fuente: Diario Extra, 1er Impacto.