Guayaquil: Riobambeño fue asesinado de una puñalada

Una mancha rojiza en la vereda evidenciaba el sitio sobre el que había caído Juan César Buñay Auquilla, la noche del jueves 15 de julio, después de ser agredido por tres personas en la intersección de las calles Antepara y Luque, en el centro de Guayaquil.

La víctima, quien el 9 de mayo había cumplido 22 años, murió tras recibir una puñalada que afectó uno de sus pulmones. “La herida fue letal, pues falleció en cuestión de segundos”, detalló el jefe policial del sector, coronel Fernando Vaca Moncayo.

El oficial explicó que el crimen habría derivado de una pelea que hubo entre Juan César y un travesti a quien habría contratado para que le brinde sus servicios sexuales.

“Hubo una gresca por una presunta falta de pago. Por eso (el sexoservidor) le habría arrebatado el celular a la víctima, pero esta al también sentirse afectada inició una persecución (a pie) para recuperar su teléfono”, detalló el jefe policial.

De ahí, cuando lo alcanzó, Buñay Auquilla habría sometido al sospechoso. Sin embargo, de inmediato habrían intervenido otro travesti y un joven que los acompañaba, para atacar a Juan de Dios.

“Le propinaron golpes y uno de ellos, quien tenía un arma cortopunzante, le asestó una puñalada que llegó a lesionar, gravemente, el pulmón derecho”, añadió el coronel Vaca.

‘Cayeron’ tres sospechosos

Los investigadores tomaron versiones de testigos y conocieron las posibles identidades y la ubicación de tres sospechosos, quienes se hospedaban en un hotel de las calles Pedro Moncayo y Colón, a 600 metros del lugar de los hechos.

Fue así que los uniformados lograron la aprehensión de tres personas, identificadas como Jhon Héctor Chévez Toro, Romel Franco San Ginpiquid y Ángelo Geovanny Centeno Zevallos, quienes serían llevadas a audiencia por el delito de asesinato, de acuerdo a los datos publicados por la Función Judicial.

Los detenidos son ecuatorianos, aunque uno se haría llamar la Peruana, precisó el coronel Fernando Vaca.

Juego del gato y el ratón

Gustavo Rivadeneira, presidente del Comité de Moradores del Barrio del Salado, coincidió con la hipótesis que maneja la Policía y añadió que en la zona los incidentes son constantes.

“Ocurren desde hace muchos años. Han costado la paz a los moradores y han generado muy mala imagen al turismo”, lamentó el lugareño.

A esto, el coronel Vaca añadió que “cada 20 minutos se deben retirar a estas personas de las calles, porque damos la vuelta y ya están de nuevo en el sitio. Es como el juego del gato y el ratón”.

Fuentes: Diario El Extra , 1er Impacto.

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