El escritor Mario Vargas Llosa reveló haber sido víctima de abuso sexual a los 12 años

El escritor peruano Mario Vargas Llosa ha revelado crudos detalles sobre el abuso sexual que sufrió cuando era un niño y estudiaba en un colegio católico de Lima. En un conversatorio durante la Feria Virtual del Libro de Cajamarca, el premio Nobel de literatura dijo que aquel hecho marcó el inicio de su alejamiento de la vida religiosa.

Vargas Llosa nació en una familia católica, por lo que a los 12 años era muy apegado a la religión. No obstante, un día tuvo un encuentro sexual con un hermano del colegio de La Salle. El futuro autor había sido llevado al quinto piso, donde estaban las habitaciones de los hermanos salesianos, cuando no había nadie en el colegio. De pronto un hermano de origen francés empezó a tocarlo.

“Sacó de pronto de su cuarto unas revistas mexicanas que se llamaban Vea que eran de desnudos, de bailarinas. A mí me dejó completamente desconcertado. Mientras las ojeaba, me di cuenta de que este hermano me estaba tocando la bragueta, como si quisiera masturbarme. Fue para mí un escándalo, yo me eché a llorar y gritar”, explicó.

Después de ello el religioso le pidió que se calme y lo dejó salir. Desde ese entonces poco a poco Vargas Llora fue perdiendo la fe. Su experiencia fue narrada en el libo ‘El Pez en el Agua’. Ahí cuenta que fue al colegio aquel día, ya que el anterior no pudo ir a recoger la libreta de notas, a finales de 1848. Entonces aparece el personaje del “Hermano Leoncio”, que le preguntó por sus vacaciones y sus notas.

Pese a su fama de viejito cascarrabias, al Hermano Leoncio, que solía darnos un coscacho cuando nos portábamos mal, todos lo queríamos, por su figura pintoresca, su cara colorada, su rulo saltarín y su español afrancesado. Me comía a preguntas, sin darme un intervalo para despedirme, y de pronto me dijo que quería mostrarme algo y que viniera con él. Me llevó hasta el último piso del colegio, donde los Hermanos tenían sus habitaciones, un lugar al que los alumnos nunca subíamos”, narró Vargas Llosa.

“Lo notaba muy excitado, hablando de prisa, sobre el pecado, el demonio o algo así, a la vez que escarbaba en su ropero. Comencé a sentirme incómodo. Por fin sacó un alto de revistas y me las alcanzó. La primera que abrí se llamaba Vea y estaba llena de mujeres desnudas. Sentí gran sorpresa, mezclada con vergüenza. No me atrevía a alzar la cabeza, ni a responder, pues, hablando siempre de manera atropellada, el Hermano Leoncio se me había acercado, me preguntaba si conocía esas revistas, si yo y mis amigos las comprábamos y las hojeábamos a solas”.

“De pronto, sentí su mano en mi bragueta. Trataba de abrírmela a la vez que, con torpeza, por encima del pantalón me frotaba el pene. Recuerdo su cara congestionada, su voz trémula, un hilito de baba en su boca. A él yo no le tenía miedo, como a mi papá. Empecé a gritar “¡Suélteme! ¡Suélteme!” con todas mis fuerzas y el Hermano, en un instante, pasó de colorado a lívido. Me abrió la puerta y murmuró algo como “pero por qué te asustas”. Salí corriendo hasta la calle”.

Tras las declaraciones del escritor, sus seguidores han pedido en redes sociales justicia para él y para todos los niños y adolescentes que han sufrido abusos sexuales, ya sea por parte de sus padres, maestros o completos desconocidos.

Fuente: Vistazo, 1er Impacto

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