¡Femicidios camuflados! Expertos analizan el comportamiento de sospechosos en este delito

En un caso, la chica habría muerto a manos de su novio. Él dice que fue accidente. En otro, el atacante trató de matar a su ex, fingiendo un suicidio.

Los familiares de Diana Espinosa llevaron carteles y banderas hasta la Fiscalía, en el centro norte de Quito, ayer, para exigir que llevaran detenido al exnovio de la mujer.

El sujeto es el único sospechoso en el caso y es investigado por un accidente de tránsito bajo la figura legal de muerte culposa por arrollamiento. Sin embargo, los parientes de Espinosa creen que fue femicidio. Que él la atropelló.

Se espera la audiencia de formulación de cargos y la madre de la víctima, Clemencia Lagla, está asustada. Piensa que no lo acusarán como el autor del crimen. “Él está tratando de no ir a prisión y juega con nuestro dolor”, dijo.

Ante esta realidad, se preguntó a dos expertos sobre las razones que llevarían a un implicado en estos delitos a intentar camuflarlos. La abogada Johanna Orbe, quien tiene una maestría en el estudio y prevención de la violencia de género, explicó que existen dos escenarios a los que se acogen los agresores.

El primero es cuando el sospechoso busca no ser sentenciado. “El agresor tratará de ocultar información o la manipulará”. La especialista añadió que en estos casos las pruebas técnicas que envíe la Fiscalía serán determinantes para saber si coinciden o no con la versión del sospechoso.

El otro escenario es cuando el sujeto se cree inocente, a pesar de que tenga pruebas en su contra. Esto, según Orbe, tiene que ver más con el contexto cultural y machista en el que se crió. “El individuo no identifica que su agresión es causa del efecto que ocasiona. Tratan de minimizar sus actuaciones”.

A revisarles el ‘mate’

La jurisconsulta agregó que en estos casos se analiza el contexto en el que vivía la pareja, es decir, si esa persona venía cometiendo actos violentos en contra de la mujer. “Así se podrá diferenciar entre un homicidio simple y un femicidio”, concluyó.

Y este tipo de agresiones constantes las vivió Jennifer Paisano, de 20 años, mucho antes de ser asesinada presuntamente por Jordan Tamba, su expareja.

El crimen ocurrió durante el fin de semana pasado, en el cantón Pedro Moncayo, al norte de Quito. La víctima murió luego de ser apuñalada por siete ocasiones dentro de la florícola en la que laboraba.

Pero lo que encendió las alertas fue un intento de asesinato, supuestamente a manos de Tamba, ocurrido una semana antes. Según la información policial, el tipo fue a la casa de la muchacha, amarró una soga en su cuello e intentó colgarla de una viga. Aparentemente quiso que el hecho pareciera un suicidio.

Fernando Tinajero, psicólogo clínico y forense, explicó que en este tipo de casos hay que realizar una autopsia psicológica al sospechoso porque son audaces para mentir.

Esto, según el experto, es importante para conocer si el individuo tuvo este tipo de comportamientos con otras parejas, sus familiares o sus compañeros de trabajo.

“En estos análisis se llega a conocer, incluso, si utiliza drogas o fue víctima de alguna violación”, añadió. Para Tinajero, este tipo de personas son peligrosas porque no pueden controlar sus impulsos y tienen arranques de ira.

Fuente: Extra, 1er Impacto

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