En pedazos, pero por fin, se llevó a su hijo a Esmeraldas

el

an transcurrido 54 días desde la masacre cometida en noviembre pasado en el Centro de Rehabilitación Social de Varones de Guayaquil y recién ayer al esmeraldeño Eduardo González Castillo le entregaron los restos del segundo de sus hijos, Édison González Monserrate.

Él fue una de las 62 víctimas de la matanza ocurrida en esta cárcel, ubicada en el kilómetro 16,5 de la vía Guayaquil-Daule.

El padre contó que el cuerpo de Édison quedó irreconocible, ya que no solo fue quemado, sino que además le cortaron su cabeza, piernas y brazos y por esta razón tardó el proceso para su identificación.

“He viajado a Guayaquil al menos unas ocho veces. Los restos de mi hijo fueron sometidos a varios procesos y a pruebas de ADN (cotejamiento genético). Esto se convirtió en un martirio. Me dijeron que Édison era uno de los siete cuerpos que faltaba por entregar”, mencionó.

González Monserrate, de 30 años, tenía cinco meses detenido y fue acusado de tentativa de asesinato. Cayó en Milagro. (AEB) 

Fuente: Diario Extra, Primer Impacto.

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