Policía asesinado: Tragedia empañó el ‘cumple’ de su esposa

Hoy la algarabía y los cumplidos debieron colmar a Cindy Cedeño González, porque cumple 36 años. Pero el asesinato de su esposo, Freddy Daniel Laaz Vélez, sargento de la Policía, transformó sus risas en lágrimas y las felicitaciones que debía recibir en condolencias. Todo es dolor.

El riosense, de 39 años, era miembro del Grupo Especial Móvil Antinarcóticos (GEMA) y fue asesinado la noche del martes en el exterior de un local de comidas, en la ciudadela Samanes 5, en el norte de Guayaquil.

Cindy fue testigo de este hecho criminal y aunque fue camino al hospital cuando corroboraron que no tenía signos vitales, está segura de que el hombre con el que compartió 10 años murió en sus brazos.

Funeral
El sepelio se realizó a las 12:00 de ayer, en el Panteón Metropolitano de Guayaquil. Fue despedido con música.

A pesar del dolor que la embarga, la mujer tiene en su mente grabados los últimos minutos que compartió con el padre de sus hijoy la reacción que él tuvo cuando vio a los tres delincuentes llegar al negocio.

“Solíamos ir a ese lugar a comer shawarma, porque vivimos cerca. Ese día mi esposo regresó de trabajar y me invitó. Recuerdo que estaba sentado frente a mí, había terminado de comer. Me doy cuenta que algo pasa porque veo su reacción, se puso serio. Lo miro y le pregunto ‘¿qué te pasa?’, a lo que volteo veo a tres hombres atrás de nosotros”, contó la viuda.

Autoridades: Durante las honras fúnebres estuvieron el presidente de la República, Guillermo Lasso; la ministra de Gobierno, Alexandra Vela; y la comandante de la Policía, general Tannya Varela.

“Mi esposo sacó su arma porque los tipos iban a robar, me tiré al piso, me arrastré hasta al horno, ya no lo vi, solo escuché los disparos. Pensé que Freddy había corrido detrás de los otros delincuentes, pero luego lo vi en el piso, tenía un disparo en el pecho. Pedí auxilio, sé que estaba muerto”, relató entre lágrimas.

Sentada frente al féretro donde reposaban los restos de su esposo y abrazando a uno de sus hijos reflexionó qué hubiese pasado si la muerte no le hubiese arrebatado al padre de sus hijos menores de edad.

“Estuviéramos celebrando en Salinas y planeando cómo disfrutaríamos del viaje que habíamos programado para la próxima semana en San Andrés (Colombia). Era mi regalo de cumpleaños, habíamos comprado los pasajes. Lamentablemente su muerte es el resultado de la ola de delincuencia que azota a nuestro país”, mencionó.

Fuente: Diario Extra, Primer Impacto.

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