Guayaquil: Un pequeño hueco en la pared permitió ‘sapear’ y denunciar la violación a una niña

Con sus juguetes busca restañar las heridas físicas y emocionales que le produjo el abuso del cual fue víctima, presuntamente, por parte de su padrastro. Camila no es muy consciente de lo grave de la desgracia que le arrebató la sonrisa. Sin embargo, su estado de ánimo no es el de una niña de 11 años: su rostro refleja angustia y depresión.

Durante tres años, la pequeña calló los ultrajes sexuales a los que era sometida constantemente. El miedo a que sus hermanos quedaran sin su padre y al peligro que correría su vida, si ella revelaba el acto, la obligaron a guardar silencio.

Mas, un orificio que ella hizo hace pocos meses en la pared que comparte con la casa de su vecina, en una cooperativa de vivienda ubicada en la vía a la costa, permitió que se descubra y termine su martirio. Esta historia de terror se conoció la mañana del martes 20 de abril.

El fiscal Wilson Álvarez, de la Unidad de Violencia de Género, contó a EXTRA que la vecina de la niña, al percibir un olor a arroz quemado -que provenía del departamento donde habita esta, junto a sus dos hermanitos, su madre y el padrastro-, se asomó por el agujero que da a un dormitorio.

“Lo que vio la horrorizó. La niña estaba siendo violada por su padrastro. Entró en pánico, no sabía qué hacer, tomó su celular y grabó el aberrante acto para tener pruebas que sirvan para judicializar al hombre, enseguida le avisó a su hija y juntas llamaron a la Policía”, manifestó el funcionario judicial.

La mañana de ayer el hombre fue procesado por violación y de acuerdo al artículo 171 del Código Orgánico Integral Penal (COIP) la pena por el delito es de 19 a 22 años.

Álvarez indicó que la moradora enseñó a los uniformados las grabaciones que mostraban el ultraje sexual en contra de la niña, presuntamente por su padrastro, lo que fue suficiente para que los agentes lo detuvieran y lo trasladaran hasta la Fiscalía del Guayas, en calidad de detenido.

En la Unidad Judicial, Camila no solo fue sometida a un examen ginecológico que confirmó que fue violada, también el fiscal a cargo del procedimiento escuchó su doloroso relato.

“La pequeña narró que desde que tenía 8 años era violada por su padrastro, quien comenzó acariciándole los brazos, el rostros, las piernas, después empezó a besarla y a tocarle sus partes íntimas, que ella no contaba a nadie lo que pasaba porque no quería que sus hermanos crecieran sin papá”, manifestó el fiscal.

Camila contó a la autoridad judicial que cuando su madre salía de casa para trabajar su padrastro le decía que se acostara en la cama y se quitara la ropa, luego de violarla le exigía que se bañara con él.En su afán de que la vecina se percate de los maltratos, la menor hizo un orificio en la pared de su dormitorio. La señora vio algo peor, la violación”.Wilson Álvarez, Fiscal

“La niña dijo que el conviviente de su madre la obligaba a decirle que lo amaba y que si no lo hacía le gritaba y la insultaba. También le prometía que le iba a comprar juguetes, patines y una bicicleta, era otra forma de manipularla. La menor afirma que ve sombras, escucha voces e incluso ve a un bebito llorando pidiendo ayuda, todo es producto del trastorno que ha vivido”, explicó el fiscal.

El funcionario manifestó que la vecina que denunció el delito sexual comentó que en la casa donde habita la niña, en horas de la mañana, provenían gritos. “Al parecer, la madre también maltrataba a la criatura”, sostuvo.

El examen psicológico practicado a la menor de edad, por un perito de la Fiscalía, reveló que ella presenta un estado de ánimo depresivo y que no es consciente de la magnitud de su desgracia.

Este Diario consultó a un especialista de la salud mental, el psiquiatra Juan Montenegro, quien señaló que a los 11 años la menor puede contar lo que está pasando, pero que indudablemente ha sido amenazada y por eso atraviesa por un problema depresivo que le dificulta tener una adecuada convivencia, por lo que su esfera afectiva y evolutiva ha sido afectada.

“Ella necesita ayuda de profesionales de la salud mental para que su condición no empeore y no vaya a terminar en una situación no deseada”.

Fuente: Diario Extra, 1er Impacto

En Tres Postes, mujer finge secuestro para ‘tumbar’ a su familia, pero olvida borrar los mensajes que la delataban

El pasado 16 de abril, una mujer de 33 años fingió estar secuestrada. Escribía desde su teléfono celular a sus familiares, haciéndose pasar por personas desconocidas e indicando que la tenían secuestrada y que para su liberación exigían el pago de dos mil dólares, sino la mataban a ella y a su familiares.

La mujer enviaba los mensajes al celular de su hijo, un menor de edad, para que él le transmitiera a sus familiares que paguen el dinero, caso contrario iban a matar a su madre.

Los preocupados familiares denunciaron a la Policía el caso. El martes 20 de abril, personal de la Unidad de Antisecuestros y Extorsión (Unase) de la Policía Nacional, ubicó el lugar de donde provenían los mensajes que enviaban los presuntos secuestradores.

“Los mensajes venían del sector Tres Postes (vía Yaguchai). Llegamos a una vivienda y encontramos a la presunta secuestrada sentada en el ingreso a su domicilio, realizando sus actividades normales, estaba en compañía de su conviviente, no había señales de que haya estado secuestrada”, informó el subteniente Alfonso Camacho, de la Unase.

Desde este teléfono la mujer enviaba los mensajes.
Desde este teléfono la mujer habría enviado los mensajes.CORTESÍA

El oficial explicó que la mujer tenía en sus manos el celular que usaba para enviar los mensajes. “Lo que evidenció que nunca estuvo secuestrada. Al preguntarle su estado de salud y de su secuestro. Ella sorprendida por nuestra presencia respondió que no estaba secuestrada”, sostuvo el teniente Camacho.

Tanto la mujer como su conviviente fueron puestos a órdenes de la autoridad competente. Hoy, lunes 21 de abril, les dictaron prisión preventiva por el delito de simulación de secuestro.

Fuente: Diario Extra, 1er Impacto

Guayaquil: Sicarios llegaron, dieron bala y huyeron en lancha

Eran las 20:15 del martes 20 de abril y en la cooperativa Pablo Neruda, del Guasmor Sur de Guayaquil varios disparos alertaron a los moradores de este populoso sector. Al menos tres sujetos armados llegaron y repartieron ‘plomo’ sin piedad en la zona.

Producto de la balacera un hombre identificado como Jonathan Jefferson Cantos Guerra, de 31 años, perdió la vida.

Moradores del sector indicaron a los gantes de la policía que Jonathan Jefferson estaba afuera de su casa cuando los sujetos llegaron caminando y dispararon en varias ocasiones contra la víctima.

En el informe preliminar de la policía señala que los moradores manifestaron que una vez ocurrido el atentado los pistoleros huyeron a bordo de una lancha que estaba en el estero con destino incierto. Los ciudadanos habría manifestado que desconocen quienes son las personas que acabaron con la vida de Jonathan.

Una habitante del sitio, que prefirió no identificarse, dijo que en el sector sí patrullan los policías, pero que aún así necesitan más control y una Unidad de Policía Comunitaria para que la zona sea más tranquila.

El fallecido, Jonathan Cantos, cuenda con un proceso judicial, en la página de la Judicatura, por tenencia de armas en el año 2011. Mientras que en la fiscalía consta una denuncia en su contra por intimidación, esta en el año 2015.

Fuente: Diario Extra, 1er Impacto

Mujer que se enfrentó a delincuente asegura: “¡Fuerte no, valiente sí!”

No se considera una mujer de fuerza, pero sí de valor. Por defender sus pertenencias, que son el sustento de su familia, Ana Figueroa se armó de coraje y a empujones expulsó de su negocio al hombre que entró con una sola intención: robarle.

Han transcurrido 48 horas de aquella amarga experiencia y más relajada la durandeña relata a EXTRA lo que pasó por su cabeza la noche del pasado sábado, cuando con sus manos se enfrentó al delincuente que intentó robar en su negocio dedicado a la manicura y la pedicura.

El intento de robo ocurrió en la cooperativa 16 de Octubre, del cantón Durán. El hecho quedó registrado en un video de seguridad.

“No sé si lo volvería a hacer, en ese momento me llené de valor porque vi que el hombre no tenía un arma, como nos hizo creer cuando entró. Ahora considero que arriesgué mi vida y me dejé llevar por el coraje que sentí en ese momento”, expresa la valiente señora.

La señora se reincorpora y con ayuda de sus clientes lo enfrenta.
La señora se reincorpora y con ayuda de sus clientes lo enfrenta.CAPTURA DE VÍDEO

Recuerda que era un poco más de las 20:00 cuando a su establecimiento entró un sujeto que la amedrentó a ella y a dos de sus clientes que a esa hora se arreglaban las uñas.

“Estaba sentada de espalda hacia la puerta, cuando sentí que alguien entró, al voltear vi que era un tipo que tenía su mano en la cintura y nos repetía ‘el teléfono, el teléfono’, sin darnos tiempo a nada se abalanzó a una de mis clientes y es ahí cuando reacciono”, relata Ana.

Un día después del hecho, Ana recibió la visita de la Policía. Ella denunció el intento de robo del cual fue víctima.

Rememora que al ver que el individuo forcejea con una de las señoras, ella se levanta de su asiento y lo agarra de la camiseta, pero el sujeto le respondió y le dio varios puñetes en el rostro, hasta casi dejarla noqueada.Play Video

“Terminamos sentados en un sillón, porque ambos nos empujamos. No sé de dónde me salió tanta fuerza, porque aún golpeada lo volví a tomar de la camiseta, en ese momento las dos señoras también reaccionaron, una de ellas tomó un sillón y la otra una botella con champú. Entre las tres lo correteamos”, cuenta la aguerrida mujer.

Comenta que en su desesperación por librarse de ellas, el hombre gritó por ayuda a su cómplice, quien lo esperaba afuera de su negocio, en una motocicleta.

“El muy cobarde decía ‘auxilio, auxilio, entra, entra”, finalmente logró liberarse, se subió a la motocicleta y huyó, pero de aquí no se llevó nada, más bien se fue sin camiseta, sin gorra y hasta sin mascarilla, porque no nos dejamos ver la cara”, relata con una sonrisa Ana.

Antes de finalizar la entrevista la señora, de 38 años y madre de dos niñas, expresa: “Si lo vuelvo a ver por aquí o que intenta entrar para robar, le vuelvo a caer a golpes, cuido mi trabajo, soy madre soltera, este es mi único ingreso y no voy a dejar que dañen el prestigio de mi local”.

Ana muestra la camisa, la gorra y mascarilla que dejó botada el delincuente.

Fuente: Diario Extra, 1er Impacto

Asesinan a testigo protegida de un crimen

“Ñaña”, fue la única palabra que alcanzó a decir Jomira Stefanía Soto Moncada, mientras se desangraba en el piso tras recibir varios disparos que terminaron quitándole la vida, la noche del sábado 17 de abril de 2021, en el cantón Babahoyo, Los Ríos.

El ataque se registró cerca de las 19:00, cuando la mujer y su esposo se encontraban en un local de venta de salchipapas, ubicado en las calles Eloy Alfaro y Tercera Peatonal.

Hasta ese punto de la ciudad también llegó un sujeto a pie, vestido completamente de negro y con capucha. El hombre ‘le hizo cerebro’ a su víctima por unos segundos y, finalmente, se le acercó para ejecutar su cometido, según lo que testificaron en el lugar.

Durante el atentado, Jomira cayó herida con dos balazos: uno en la cabeza y otro en la espalda que le salió por el pecho. Su marido también fue alcanzado por un proyectil que impactó en su pierna izquierda.

En ese instante, el pánico se apoderó de los testigos del hecho violento que alteró la tranquilidad del barrio.

En cuestión de minutos el caos vehicular se evidenció en el lugar cuando un hermano de Jomira protagonizó un accidente de tránsito, en su afán por llegar rápido a la escena del crimen.

Otro conflicto se dio con los paramédicos de la ambulancia que llegó al auxilio de la fémina. Según aseguraron los familiares de la víctima, no querían llevarla al hospital aduciendo que había fallecido. “Si no es porque mi sobrina me alcanza a decir ‘ñaña’, ellos no la embarcan a la ambulancia. Por eso el populacho les rompió el vidrio al ver que no ayudaron rápido”, declaró un pariente.

Los deudos se sintieron impotentes ante lo ocurrido porque, a decir de ellos, saben perfectamente quién ordenó el ataque y cuáles fueron los motivos. Sin embargo, no quisieron hablar del tema y afirmaron que tampoco presentarán denuncia.

Por información de la Policía se conoció que la ciudadana era testigo protegido en la investigación del asesinato de su tío Fernando Soto, quien fue baleado en enero de este año en las calles Mejía y Primera Peatonal. Por ello, los deudos creen que lo sucedido tiene relación con el proceso judicial que se lleva en contra de los autores de la muerte del Chino Soto, como le decían, y en el que, además, existe un sospechoso detenido.

Fuente: Diario Extra, 1er Impacto